martes, 12 de mayo de 2009

MUNDO INDÍGENA Y ROMANO EN LA ANTIGUA PROVINCIA DE TUI. UN AVANCE (VII )

Los castros grandes de Troña, Vigo y Santa Trega y posiblemente también, el de Alto dos Cubos o Cabeza de Francos (Tui), de reciente excavación, como veremos a continuación, nos van a presentar otro panorama bien distintos que podríamos resumir en unas serie de características comunes a todos ellos: poseen gran dimensiones y están densamente poblados; aunque su origen puede ser anterior, su mayor esplendor lo van a tener en el siglo I después de Jesucristo; los materiales recogidos van a ser, en su mayoría, de época romana, y van a corresponder tanto a productos de uso cotidiano ( vasijas de cocina y mesa, como platos, jarras, morteros, o de transporte y almacenamiento como ánforas o dolios) o a productos de lujo, tanto cerámicos ( “terra sigillata “ de diversas clases, “marmoratas”,...) como metálicos o de vidrio.; y por último, el abandono del gran poblado se realizará poco a poco y de forma pacífica.

El castro de Troña en su primera fase de ocupación sólo comprendía una pequeña parte de la zona alta del yacimiento, hacia el naciente y en ella, se pudieron documentar diversos “fondos de cabaña”, hogares,.. y justo encima de ellos, ya construcciones pétreas, que nos hablan de la evolución y la continuidad del hábitat de este poblado castreño, hasta el siglo I después de Jesucristo, con posibles ocupaciones esporádicas en los siglos siguientes, ha juzgar por los materiales arqueológicos localizados correspondientes a esas fechas ( pequeños bronces romanos, “terra sigillata” clara”,…).

Pero la etapa que mejor está definida será la que se sitúa en torno al cambio de era, en la que además se observar una ampliación del recinto original, para ubicar dentro de la muralla del recinto a la población nueva.

Tanto las dataciones de Carbono-14 y los materiales cerámicos y metálicos nos hablan de esta larga ocupación del castro, con escasos hallazgos de materiales romanos (como se dará en el castro de Vigo ) pero muy abundantes en el repertorio de cerámica indígena decorada con diversos tipos de técnicas ( incisión, estampillado, impresión,..) y presentando multitud de diseños ornamentales, todos con motivos geométricos.

El castro de Vigo debió ser ocupado en sus comienzos, en la zona alta del monte, pero por desgracia, las construcciones posteriores de varias fortalezas ( una medieval y otra borbónica ), destruyeron los posibles restos de esta primera ocupación, aunque tenemos constancia de ella, por los materiales cerámicos localizados, muy fragmentados, en dicha zona.

Por las excavaciones realizadas durante ocho años en la ladera oeste del yacimiento, así como por los diferentes sondeos arqueológicos llevados acabo en la ladera opuesta, sabemos que todo el monte tuvo una ocupación hacia el siglo I después de Jesucristo, con numerosos hallazgos de materiales romanos, que podemos decir que supusieron un 95% de la totalidad de los materiales arqueológicos encontrados, lo que nos da una muestra clara de la fuerte romanización de que fue objeto. Este cambio, de lo indígena a lo galaico-romano, no sólo lo podemos observar en los citados objetos, sino en las mismas transformaciones que experimentan las diversas estructuras habitacionales del yacimiento, produciéndose un cambio en las plantas de las casas; en la cubrición de las mismas ( cambio del material vegetal por la teja romana); en la realización de canalizaciones; enlosados; …, en definitiva en todos esos elementos arquitectónicos que se van a dar también en otros castros semejantes.

La datación más antigua que poseemos para este yacimiento, a la espera de nuevos datos, es la del siglo II antes de Jesucristo, que nos viene dada por la localización de un “fondo de cabaña”, excavado en la roca, de planta elíptica con dos huecos de poste en sus laterales y un hogar, situado en un extremo, más alto que el resto del piso de la vivienda. En ella se encontraron restos arqueológicos cerámicos y metálicos que nos avalan esta cronología.

Nota.- Ilustra este comentario, una vista parcial del castro de Troña, que domina las fértiles tierras de los valles de Tea. A diferencia del poblado galaico-romano de Santa Tegra, sus orígenes se remontan a los siglos VII/VI antes de Jesucristo y su auge se dará hacia el siglo I después de Jescristo.