sábado 6 de febrero de 2010

LAS OTRAS VILLAS ROMANAS DE VIGO (II)

VILLA ROMANA DE PUNTA BORRALLEIRO-PRAIA DE "O COCHO" (Alcabre)

Hacia el Noroeste de la villa romana de Toralla, en la parroquia viguesa de Santa Eulalia de Alcabre, tenemos la denominada villa romana de Punta Borralleiro-Praia de "O Cocho", Alcabre. Como su nombre indica, está situada en el extremo de la denominada "praia do Cocho" en la punta rocosa en la cual termina dicha playa y que es conocida como "Punta Borralleiro".

En 1989 se realizó una excavación arqueológica que dio los siguientes resultados:

- Los restos constructivos detectados pertenecen a la cimentación de una estructura, que para su realización procedieron al rebaje de la roca base con el fin de asentar mejor las piedras y darle así mayor firmeza a la construcción. La estructura principal se compone de dos muros que se unen en ángulo recto, formando una esquina reforzada con piedras de ma­yor tamaño, y que delimitan un espacio interior, dividido en su lado Oeste por otros muros que conforman diversos habitáculos. Es en esta zona donde existe cierta potencia estratigráfica, pudiéndose apreciar incluso el mismo piso "in situ" que se interna en el perfil Sur, hacia la finca "Vidrieiros". Formando parte de la cimentación de tierra y piedras de relleno, se localizaron escasos restos cerámicos: cerámica común de cocina y mesa; tégulas...

- Fuera del espacio que delimita esta estructura de posible planta rectangular o cuadrada, de la que sólo sobresale en la zona de la playa excavada una de las esquinas, pudimos observar otros restos de interés que señalamos a continuación:

- Un enlosado en el exterior de la estructura, hacia el lado Oeste.

- Parte de un muro, en el mismo lado Oeste, con dirección Este-Oeste.

- A unos 4 metros de la esquina de la construcción, hacia el Noroeste, una roca, más adentrada en el agua, presenta unos rebajes y un muro que le dan una forma cuadrangular y una superficie plana. En ésta se puede observar aún hoy día parte de su piso, así como su revesti­miento lateral, de opus signinum.

Podemos apuntar que se trata de parte de una "villa" con un estanque o pileta de sa­lazón (función que creemos debe darse al espacio recubierto de opus signinum). De confirmarse esto y haber tenido mayor número de estanques, podrían bien tratarse de una factoría salazonera o bien pudo funcionar conjuntamente como villa-factoría.

Aunque el material arqueológico recogido fue escaso, (estructuras, bases y fustes de columnas y cerámica romana) nos permite datar este yacimiento romano hacia los siglos III-IV después de Jesucristo.

Las medidas de esta villa no se pueden dar con exactitud ya que no ha sido totalmente excavada, pero de la zona que lo ha sido, se pueden dar las siguientes cifras 40 metros el lienzo de muro más largo por casi 10 metros el más corto.

VILLA ROMANA DE FIUNCHAL. (Alcabre)

Situada a continuación del yacimiento que estudiamos más arriba, en la misma línea de costa, se localiza la denominada Villa romana de Fiunchal, perteneciente a la misma pa­rroquia que la anterior.

Recientes excavaciones llevadas a cabo en este yacimiento, han puesto al descubierto una instalación salazonera, con una batería de pilas de salazón, dos estancias inmediatas y otra al oeste de una vaguada, que funcionarían como lugares de trabajo en el proceso de ela­boración de salazones. Estas estancias estarían cubiertas, tal y como lo demuestra el derrum­be de tégula e ímbrice encontrado sobre estas dos estancias. La extensión de la excavación no permitió dejar claro si se trataba del anexo de una villa o si estas instalaciones eran una fac­toría aislada, suponemos por el modelo de hábitat de la época y por otros paralelos que se trate del anexo de una villa. En este sentido recordaremos que la villa de Punta Borralleiro se encuentra a menos de 500 metros hacia el oeste. Las medidas de lo excavado serían las si­guientes: 22 metros por 5 metros.

A la espera de la publicación de los resultados estos son los datos que podemos ofre­cer hasta el momento.

Nota.- En las fotografías que acompañan el texto podemos ver en la primera, empezando por arriba, una vista general de la planta del edificio de la villa de O Cocho, al finalizar los trabajos de excavación. A continuación dos detalles de los restos de la pila o estanque de salazón, que aún eran posibles ver en esa época y hoy por desgracia fueron destruidos. Por último, una vista parcial de las excavaciones de la villa de O Fiunchal, en concreto, un aspecto parcial de uno de sus estanques de salazón. En la actualidad, todos los restos constructivos excavados de las dos villas, están tapados y no pueden verse.

LAS OTRAS VILLAS ROMANAS DE VIGO (I)

CONTEXTO ARQUEOLÓGICO

En los siguientes comentarios analizaremos de forma sintética, las villas romanas marítimas, que poseyendo un contexto arqueológico similar al de la villa romana de Toralla, de la que hemos hablado en extenso en los anteriores comentarios en este blog, se pueden vin­cular con la misma.

Dentro de este mismo contexto crono-cultural, habría que situar el empo­rio portuario de la zona del Areal, del núcleo habitacional que denominaremos "Vicus Heleni" y que ha arrojado en las últimas excavaciones arqueológicas, destacados materiales de importación que nos informan de un comercio de productos de valor entre nuestra zona y el Mediterráneo, sobre todo en su época más tardía de la zona oriental. Pasamos luego a revisar resumidamente las citadas villas que compartirían un marco cronológico vinculado al desa­rrollo del Vicus Heleni, de los siglos III al IV después de Jesucristo.

Disfrutando de similar situación geográfica y muy cercanas entre sí, poseemos tres villas romanas que pasamos a analizar a continuación, aclarando en primer lugar, que este tipo de habitat se caracteriza por ser un espacio económico, en el cual la elaboración de pro­ductos y al explotación del medio forman un solo conjunto, no entendiéndose una sin la otra. Así pues consideramos inseparables los conceptos de villa y de factoría, por otra parte las villas que hay en el Noroeste difieren bastante del modelo más conocido y divulgado del Mediterráneo, aquí se modifican para adaptarlas a las condiciones climáticas y al tipo de explo­tación que se orientaría más al mar que a las labores agropecuarias. Poseemos finalmente otra villa-factoría marítima, una vez pasado el núcleo ocupacional de Vicus Heleni que co­rresponde a la localizada en el lugar de Ríos en la parroquia viguesa de Teis.

VILLA ROMANA DE SOBREIRA (Oia)

Hacia el Suroeste a 1 Km aproximadamente de la villa romana de Toralla, y situada en la misma parroquia, siguiendo el litoral marítimo que se dirige hacia las costas del vecino Concello de Nigrán, donde se ubica la villa romana de Panxón, de la cual procede un ex­traordinario mosaico de tema marino, se encuentra la villa romana de Sobreira, denominada así por ubicarse en la playa del mismo nombre.

En la actualidad está casi totalmente destruida debido a la construcción de una casa en el lugar, ya hace unos treinta años. Al realizar la cimentación y explanación de la zona para dichos trabajos cons­tructivos, se pudieron observar restos de muros de perfecta sillería, parte de un pavimento de opus signinum y recoger diversos ladrillos, tégulas, terra sigillata hispánica, cerámica pinta­da de motivos geométricos y cerámica de paredes finas, que fechan este yacimiento hacia los siglos III-IV después de Jesucristo. Los hallazgos arqueológicos efectuados corrieron diferente fortuna. Los materiales cerámicos fueron recogidos y llevados al museo provincial de Pontevedra y los restos constructivos o bien fueron destruidos o tapados para la realización de una piscina en la finca…..

Nota.- En las ilustraciones que acompañan este comentario, podemos ver la desigual suerte que corrieron las dos villas romanas, como señalamos hace tiempo en otro comentario publicado. En color, y todo es significativo, dos aspectos vinculados a la “musealización y recreación didáctica” de la villa romana de Toralla y en las otras fotografías en blanco y negro, parte del lienzo del muro de sillares localizado de forma “fortuita” en los trabajos de remoción de tierras llevadas a cabo en el lugar en el que se ubica la villa de la playa de Sobreira, así como resto de un pavimento de “opus signinum” que aún era visible hace poco, hacia el mar, fuera de la delimitación de la mencionada finca,….



EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA VILLA ROMANA DE TORALLA. IMÁGENES INÉDITAS COMENTADAS (y XVII)

CONCLUSIONES Y CRONOLOGÍA

Se observan dos partes bien diferenciadas para esta villa, por una parte la denominada "pars rústica" y por otra la "pars noble", la primera de ellas estaría dedicada al trabajo y a los servicios, como pueden ser graneros, establos, cobertizos,.. Hasta el momento se desconoce la orientación económica de esta villa romana, que en principio parecería lógico que estuvie­se orientada al mar, pero no hay evidencias que así lo demuestren.

El edificio principal, presenta mayor calidad constructiva que el resto de la villa, ya que era donde residían los propietarios de la misma, aquí se encontró el hipocausto, el mo­saico, sillares labrados, basas de columna, así como material cerámico de lujo como sigillatas.

Se puede adivinar un trazado previo y una división interna que obedece a un esquema predeterminado, así el praefurnium y el hipocausto se ubican en la parte más rebajada del terreno con el fin de ahorrar trabajo. Su disposición se realiza en torno a un eje longitudinal E-W. La fachada sur contemplaría las marismas, así como quedaría protegida de las incle­mencias de los vientos del norte. Las habitaciones se encuentran hacia el este, quedando la zona oeste de zona de servicio (cullina, celia penaria, almacén,).

La planta de esta villa se articula en torno a un pasillo que divide la pars rústica de la pars urbana.

Estaría englobada dentro de las villas del tipo de bloque rectangular con corredor con posible origen en un plan diseminado, como lo demuestran las diversas construcciones exis­tentes al norte y sur del edificio principal. Por otra parte en la villa de Toralla, aun teniendo parte noble, obedece más al concepto de casa de labranza que al de casa señorial, como se puede com­probar por la multitud de recintos de servicio de los otros edificios citados.

En cuanto a la cronología del yacimiento podemos señalar sin lugar a dudas que per­tenece a una época bajoimperial y tardorromana. Estas conclusiones nos vienen dadas por múltiples factores tales como: tipo de almohadillado, aparejo con ladrillos (sin ser opus mixtum), hipocausto con material reutilizado, baja calidad y diseño del mosaico, materiales tardíos como sigillatas hispánicas tardías, paleocristianas y focenses.

El abandono de la villa se produce a lo largo del siglo VI d. C. e incluso es posible que algo más tarde. Fueron muy escasos los elementos de adorno ni objetos de uso personal, ya que al abandonar debieron llevarse todo. La cerámica encontrada o bien está muy usada o bien se ha encontrado en basureros.

Con este breve comentario sobre las conclusiones provisionales y las cronología de este importante asentamiento romano, a la espera de los estudios definitivos que se merece este villa y que aún no tiene en su conjunto, finalizamos esta serie de reflexiones en base a diferentes imágenes, en su mayoría inéditas, de esta única villa romana que se puede visitar en nuestro municipio.

Nota.- Comentario de las fotografías que ilustran estas líneas: Empezando por arriba, detalle de la parte final del “hipocaustum” en la que se puede apreciar claramente el pavimento formado por “tégulas” colocadas boca abajo y las pilastras de sustentación realizadas en pequeñas piedras y que nos hablan sin duda de la última remodelación del mismo; a continuación, podemos ver un momento de la campaña de sondeos de 1992, cuando se localizaron “in situ” una base de columna y una parte de un molino circular, en la estructura que luego pudimos identificar como la cocina principal de la casa; luego, un detalle de la localización “in situ” del primer fragmento de mosaico encontrado en las excavaciones; y finalmente, el sondeo realizado en la última campaña de 1994, que ya nos indico la existencia de la posible ubicación de unos estanques destinados a la obtención de sal, que se pudo documentan con más hallazgos en las siguientes excavaciones y que hoy día puede observar el público que se acerca a visitar este yacimiento. Destaca en esta imagen ,la didáctica e impresionante estratigrafía localizada, de la que podemos apreciar, la dos diferentes dunas, más clara y más oscura, que evidencian, la cronología más tardía y de abandono del yacimiento, así como, la que nos habla del funcionamiento de la villa, que podemos datar entre los siglos III al VI después de Jesucristo.




sábado 30 de enero de 2010

EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA VILLA ROMANA DE TORALLA. IMÁGENES INÉDITAS COMENTADAS (XVI)

PEQUEÑOS HALLAZGOS, GRANDES INFORMACIONES
Al llevarse a cabo cualquier tipo de intervención arqueológica, suele ocurrir que al lado de hallazgos espectulares, se llevan acabo otros, que consisten en la aparición de pequeños objetos, que por el contexto en que se encuentran y ellos en si mismo, van a dar una información muy importante para el conocimiento mayor del yacimiento.
Como la villa romana de Toralla no es una excepción en es regla, hoy nos fijaremos en algunos de estas pequeñas piezas arqueológicas. Para ello, vamos a ir comentando las que ilustran estas líneas, siguiendo la numeración que aparece al lado de cada una de las mismas.
Con el numero 1 tenemos un interesante fragmento de un borde de una cerámica denominada "Terra sigillata africana", que posee una bella decoración aplicada que representa un león en movimiento. Este tipo de vasijas de lujo nos habla de las relaciones comerciales de las clases altas de la villa con ciudades del mediterráneo, ya sea de la zona del norte de África, como es en este caso, como con otras áreas geográficas bañadas por el mismo mar, pero situadas más hacia el oriente. La datación que podemos dar a estas piezas se sitúa entre los siglos III-V después de Jesucristo.
Con el número 2, tenemos una moneda romana perteneciente a los llamados "pequeños o medianos bronces" correspondientes a los siglos III-IV después de Jesucristo. Se ofrece el anverso, con la cabeza del empezador y el reverso, con una alegoría. Ambas poseen el exergo con inscripción latina. Hay que las numerosas numismas encontradas en este yacimiento, tanto en las últimas excavaciones realizadas apartir de 1992, como en las primeras, de las cuales, la familia Mirambell, posee una pequeña pero bien conservada colección, que se tuvo la fortuna de estudiar y publicar ya en 1982.
El número 3 nos presenta una pieza única y excepcional: un fragmento de una llave romana de bronce con combinación, que podríamos considerar que es la primera que se ha localizado en nuestra zona, teniendo el paralelo más inmediato en la antigua ciudad romana de Ourense, pero que es de otra tipología, muy bien estudiada por nuestro amigo y restaurador Carmelo Ibañez, actualmente en el Museo Provincial de Palencia.
Con el número 4, podemos apreciar un anzuelo de bronce de pesca, muy biren conservado. De manera global, podemos decir que todos los objetos de este metal encontrados, presentan un buen estado de conservación, pues están depositados en arena de playa, que es menos ácida que la tierra que poseemos en la zona, antes de la roca granítica base. Hay que recordar que anzuelos de bronce romanos fueron localizados en las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en varias capañas del castro de la isla de Toralla. Como vemos se va a continuar con la misma actividad pesquera, pero el tipo de anzuelo es diferente. Los más antiguos son más abiertos y menos largos.
En el número 5 tenemos otra cerámica de lujo importada, decorada a base de pequeños círculos concéntricos y procedente también de la zona norte africana. Su cronología también es similar. La pieza nos viene dado por varios fragmentos de la vasija que se han podido restaurar y completar parte de su forma. Lo interesante de la misma, es que posee una grapa de plomo, que nos habla de una reparación en época romana, cuando se rompio y fue reconstruída de nuevo y así aprovechada para el uso que poseía. Esto nos indica, el gran costo económico de estas piezas de lujo, que cuando se rompian eran arregladas y no tiradas como sucede con otras de inferior calidad y producidas en tallere locales y por ellos menos caras y más asequibles. Esta práctica la pudimos documentar muy bien el las excavaciones arqueológicas del castro de Vigo, en donde se encontraros diferentes tipos de grapas de plomo para esta función, tanto suelta, como formando parte de la vasija reparada.
Y por último, en el número 6, tenemos una cuenta de azabache con decoración incisa, perteneciente a un collar o una pulsera, datable hacia los siglos IV-V después de Jesucristo. Es de sección plana-convexa y su decoración es a base de líneas rectas horizontales paralelas y oblícuas, formando un interesante diseño ornamentístico. Son muy escasas las piezas encontradas en este material, que luego en la edad media se utilizará mucho. Aquí, tenemos como paralelo más inmediato de hallazgo de un objeto de este material, el entalle de anillo con representación mitológica localizado en las primeras excavaciones en este yacimiento y que en la actualidad lo posee la familia Mirambell.
Hasta aquí, la presentación de varias piezas excepcionales que nos informan de diferentes aspectos de la vida en la villa romana: desde de su economía hasta sus adornos personales o la llave para entrar en la mansión o en una de las estancias de la misma.

miércoles 27 de enero de 2010

EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA VILLA ROMANA DE TORALLA. IMÁGENES INÉDITAS COMENTADAS (XV)


LOS TIPOS DE VILLAS

Debido a las escasas excavaciones realizadas en villas romanas en el Noroeste penin­sular, es aventurado hacer una tipología de las mismas, hasta que no se dispongan de datos más concretos que nos den una capacidad de análisis fiable. Esta precariedad es debida a la falta de excavaciones en área que permitan analizar los detalles constructivos de este tipo de hábitat. A esto hay que añadir la falta de publicaciones de las mismas que dificultan todavía más la labor investigadora.

Existen diferentes criterios para establecer las tipologías de las villas romanas, uno de ellos asume que la villa es un todo, y en base a eso establece modelos dependiendo si es un único edificio el que alberga todas las instalaciones (villa de conjunto reunido), o bien si éstas están conformadas como diversas dependencias (villa de plan diseminado), después se entraría en matices dependiendo de la distribución espacial de los edificios y presencia o no de elementos que acoten el espacio. Según diversos autores las de plan diseminado son típicas de regiones atlánticas, pero esto también depende de la riqueza de cada una.

Concretamente en Galicia predominan las de plan diseminado, con edificios indepen­dientes, muy posiblemente debido a una expansión de las mismas. Claro ejemplo de esto es la villa de Medos - Curras (Tomiño), donde se detectó zona de hipocausto y cercanas al mis­mo una serie de edificaciones secundarias, también podemos citar otras villas que responden a este criterio, como son: Santomé (Ourense), excavada por X. Rodríguez González, consti­tuida por dos edificios de momento independientes, uno residencial y agropecuario organiza­do en torno a un impluvium central, y otro en el cual solamente se pudo identificar una ga­lería longitudinal con pequeñas habitaciones (cubícula) que dan a un corredor con pórtico. La proximidad de ambas construcciones y que se prolonguen podrían invalidar esta hipótesis. Además de la villa de Santomé, podemos citar la ya nombrada de Noville (Mugardos), ya que aunque no detectadas en excavación, si se detectaron por prospecciones geofísicas otros edi­ficios secundarios, pudiendo entonces ser incorporada a esta tipología de villas.

Otro de los criterios empleados para la clasificación, viene dado por la disposición en planta y el modelo constructivo empleado en el edificio principal de la misma. Con estos criterios se observan dos tradiciones constructivas muy marcadas, por un lado el modelo mediterráneo, con planta central organizada en torno a un peristilo, que organiza todo el edifi­cio, y otro denominado nórdico o céltico, con planta rectangular, con corredor en la fachada,

muchas veces con presencia de torres a ambos lados que delimitan patios en los modelos más elaborados.

Ejemplo significativo de este último tipo de villa, lo constituye la villa romana de Noville (Mugardos), la cual sería una villa de patio abierto. Sería una villa a mare constituida por tres naves en forma de U con patio central abierto hacia el mar (posible zona de trabajo), y porticado, las naves laterales son los espacios residenciales y la nave transversal actúa co­mo pasillo comunicador entre ambos lados. También entraría dentro de esta categoría la villa de Agro de Nogueira (Toques). El edificio en conjunto presenta una planta de patio abierto hacia el Sur, delimitado por un corredor en los lados Norte y Oeste que da acceso a las cons­trucciones de este sector y por otra nave alargada en el lado Este; la entrada principal se ubi­ca asimétricamente respecto al patio, entre los dos sectores señalados, a juzgar por los ele­mentos estudiados en esta villa, parece que la planta no fue preconcebida, sino que se fue improvisando dependiendo de las necesidades de cada momento

En cuanto al tipo de villa mediterránea, cerrada sobre sí misma alrededor de un peris­tilo ajardinado interior, carecemos completamente de este tipo en la Gallaecia, esto no significa que no haya influencias de las villas mediterráneas en las construcciones del noroeste peninsular, en este sentido las villas de Adro Vello (O Grove) y Paço Velho da Facha (Ponte de Lima), parecen poseer un patio central en torno al cual se organiza la villa, sin embargo éstos no estarían peristilados. Además del patio central, podemos rastrear la presencia de un atrium o patio cerrado interior con funciones de impluvium y de aireación e iluminación, el cual sería un precedente del peristilo de las villas mediterráneas. Así tenemos el caso de la villa de Santomé (Ourense), cuyo edificio principal se organiza en torno a un pequeño patio.

Analizando otras villas de nuestra región, se observa un claro predominio de las de plano diseminado, sobre todo las basadas en planta rectangular, sobre todo las de corredor y patio abierto.

Entrando ya en el yacimiento que nos ocupa, este presenta una clara planta rectangu­lar que se organiza a partir de un corredor en la fachada norte que funciona como elemento distribuidor del espacio del edificio (diversas estancias en la parte sur abiertas al mismo me­diante puertas; acceso a los espacios residenciales calentados por hipocausto existentes en el sector oeste), sus medidas son de 43 x 14 metros aproximadamente. No obstante es muy po­sible que la planta total de la misma fuera más compleja, ya que frente al corredor hay otra zona de construcción que no está muy clara su relación con el cuerpo principal de la villa.

Nota.- En la imagen, una vista aérea general de la villa romana de Toralla, en la que se aprecia en primer término, los restos constructivos localizados en las campañas de 1992-94 y al fondo, muros pertenecientes a los antiguos trabajos de excavación. Por lo que hemos comentado en este y otros artículos, este asentamiento podría tener varios edificios. Uno sería el principal, para los propietarios y ya excavado en su integridad y otros cercanos al mismo, por el norte ( corresponderian lo muros de las antiguas excavaciones) y sur ( muros desenterrados en la última campaña realizada en este yacimiento antes de su consolidación, musealización y recreación visual de todo el conjunto arquitectónico) en los que vivirían los trabajadores de esta villa rural marítima.

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EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA VILLA ROMANA DE TORALLA. IMÁGENES INÉDITAS COMENTADAS (XIV)

LA DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA

Las villas suelen asentarse casi siempre en llanuras o lugares de suaves pendientes, coincidiendo casi siempre con los límites entre tierras de labradío y monte, facilitando de este modo un mejor control de los espacios cultivables, orientándose principalmente hacia el Sur o hacia el Oeste, motivado esto por la obtención de un mayor número de horas de expo­sición al sol, esto en cuanto al nivel microespacial. A nivel macroespacial, vemos que el ma­yor número de villas se dan en las zonas costeras, sobre todo en las rías, existen muy claros motivos para la elección de la costa como emplazamiento para una villa, por una parte las mayores posibilidades económicas (pesca, salazón, gárum, ...), por otra la ventaja de unas comunicaciones seguras para la época, las comunicaciones marítimas, aspecto éste además que reporta los beneficios de los intercambios comerciales, obteniéndose productos que de otra forma no sería posible acceder a ellos. Por otra parte el comercio marítimo ofrece posi­bilidades a estas villas de que los productos que elaboran tengan salida hacia otras partes del imperio y de un modo más seguro y económico que el viaje por tierra.

En este sentido podemos citar las siguientes villas ubicadas en el noroeste peninsular y que responden a este patrón: Centroña (Pontedeume), Noville (Mugardos), Adro Vello (O Grove), Pipín (Cangas), Toralla (Vigo), Alto de Martím Vaz (Póvoa de Varzim) o Lavra (Matosinhos)

El otro tipo de villa es el dedicado al agro. Éstas se suelen situar en zonas llanas del interior cerca de cursos fluviales, obedeciendo el patrón en estos casos no sólo a la productividad de los campos, sino también y tal como ocurre con las villas costeras, a la presencia de vías de terrestres primarias o secundarias que las comuniquen con centros comerciales im­portantes. Su ubicación con respecto a las vías de comunicación es un poco alejadas de las mismas pero con fáciles accesos a ellas, nunca pegadas a las vías. Este tipo de villas se loca­lizan principalmente en la Terra Cha, valle del Miño, Alta y Baja Limia, tierra de Lemos, valle del Sil, Vega del Támega, alrededores de Braga, Valle del Duero, etc... Como vemos son zonas con tierras de cultivo excelentes.

Nota.- En la fotografía que ilustra este comentario, tenemos una perspectiva aérea de la parte central de la villa de romana, que realizamos al finalizar los trabajos arqueológicos de 1994



EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA VILLA ROMANA DE TORALLA. IMÁGENES INÉDITAS COMENTADAS (XIII)

LA VILLA ROMANA DE TORALLA EN EL CONTEXTO DE GALICIA

Para acercarnos al contexto de la villa romana de Toralla del ámbito del noroeste pe­ninsular, realizaremos una aproximación al tema estudiando tres apartados fundamentales, como son el marco cronológico, la distribución geográfica y la tipología de las villas romanas en nuestra área de estudio, siguiendo el análisis que sobre el particular realizó últimamente F. Pérez (PÉREZ LOSADA, F. :" Arqueoloxía e arte no mundo rural: hábitat e arquitectura das villae galaicorromans", Monografías do Museo Arqueolóxico e Histórico da Coruña, tomo 7, 1995. Pp 165-188)

EL MARCO CRONOLÓGICO

Coincidiendo cronológicamente con la villa romana de Toralla, es decir, a partir de los siglos III - IV después de Jesucristo, se detecta un aumento del número de villas a lo largo de toda la Gallaecia, tanto en el convento Lucense como en el Bracarense.

Ejemplo de lo que acabamos de decir son las siguientes villas, localizadas por toda Galicia y que presentan todas ellas cronologías muy semejantes, iniciando su andadura casi todas ellas a partir del siglo IV después de Jesucristo y siguen construyéndose hasta bien en­trado el siglo VI: Centroña (Pontedeume), Noville (Mugardos), Cirro (Brión), Porta de Arcos (Rodeiro), Doncide (Pol), Pipín (Cangas), Agrade (Chantada), Moraime (Muxía), Agro de Nogueira (Toques), Adro Vello (O Grove), Toralla (Vigo), Panxón (Nigrán), A Cigarrosa (A Rúa), Parada de Outeiro (Vilar de Santos), Sta. Marta (Cualedro), Curras (Tomiño), Santomé (Ourense), Lovelhe (V.N. da Cerveira), Gilhabreu (Vila do Conde), Vila Cova (Barcelos), Martím (Barcelos), Oleiros (Guimaráes), Lavra (Matosinhos), Palmeira (Braga), Granjinha (Chaves), Fonte do Milho (Peso da Régua), e Traehariz (Carrazeda de Ansiês).

Si bien, el inicio de estas villas se puede situar sin ningún género de dudas en torno al siglo IV después de Jesucristo, lo que no se puede establecer tan fácilmente es el declive de las mismas, ya que se entra en un mundo muy confuso, como es el final del imperio romano de occidente, las invasiones germánicas y la alta edad media, todo ello en un intervalo de tiempo que llega hasta comienzos del siglo VIII después de Jesucristo, es decir cuatro siglos de vida para algunas de ellas. Lo que está claro es que no todas duran este período de tiempo, así algunas ya son abandonadas a finales del siglo IV y en otras se detectan utilizaciones continuadas de las mismas que llegan hasta el siglo VIII después de Jesucristo.

Así vemos como el patrón de las villas permanece sin cambios hasta el siglo VII o más, siendo a partir de este siglo cuando decididamente desaparecen, dando paso a otro patrón de asentamiento en el espacio rural como son villas, villares y casales medievales. No siendo el caso de Torralla, se detecta, por lo que al convento Bracarense, se refiere un cierto número de villas de nueva planta a partir del siglo VI, lo que lleva a pensar a algunos autores en una nueva fase de creación de villas, la cual sería bastante más reducida que en la fase precedente, donde se instaura la mayoría de las mismas. Como muestra de las mismas está el yacimiento de Augas Santas (Barcelos) y el de Paco Velho da Facha (Ponte da Lima), ambas en Portugal.

Nota.- Comentario de la imagen: En la fotografía que ilustra esta pequeña reflexión sobre el tema, podemos ver la totalidad de los trabajos arqueológicos realizados en la villa de Toralla hacia 1994. La vista está tomada desde el sur.