domingo 15 de noviembre de 2009

EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA VILLA ROMANA DE TORALLA. IMÁGENES INÉDITAS COMENTADAS (VIII)

LAS COCINAS Y LA COMIDA
Además de la cocina que ya hemos documentado en un anterior comentario de esta serie sobre la villa romana de Toralla, en 1994, fue encontrada otra muy bien conservada al lado de la gran estancia del "hypocaustum", que es la que se rerpoduce más arriba. Este hogar está construído en el ángulo noroeste de la de la habitación y nos viene dado por piedras largas que lo delimitan por sus laterales, el del lado oeste es el fragmento de un aumbral pétreo y el rsto del hogar está onstituído por doce ladrillos besales de 19 x 19 centímetros. Tal como se encontró, no nos mostraba huellas evidentes de haber sido intensamente utilizado sino lo contrario, lo único que se enontró fue en sus cercanías una pequeña escombrera o basurero de materiales con abundantes restos de alimentación. En las últimas campañas, ya de este siglo, se pudo documentar otro hogar muy similar a éste, pero en otro posible edificio, al poniente del desenterrado en la actualidad y que hoy se puede contemplar en la visita que se realice al yacimiento.
Al hablar de las cocinas ( principales y secundarias y sus hogares respectivos), nos da pié para hablar un poco sobre los restos óseos que se encontraron en estas primeras campañas y que nos informan de la alimentación cárnica de los habitantes de la villa en esa época.
Hay que dejar claro, como es de esperar, que los restos de huesos procedentes de esta villa, presentan unas características a las obtenidas en los análisis de otras muestras de yacimientos de carácter urbano de este mismo período en el nororeste peninsular. La distribución de especies ya vamos a indicar en la siguiente tabla, donde se refleja el número de restos de cada una de las mismas y su porcentaje respecto al total. Y empezamos, para los que les gusten las estadísticas:

Especies domésticas
Bos taurus 26 40,6%
Ovis aries / Caora hircus 16 25,0%
Sus domesticus 16 25,0%
Gallus domesticus 1 1,6%
Especies salvajes
Vulpes vulpes 2 3,1%
Capreolus capreolus 2 3,1%
Oryctolagus cuniculus 1 1,6%

Teniendo esto presente, podemos decir, que entre el grupo de domésticos destaca el dominio del ganado bovino sobre el ovicaprino y el de cerda, aspecto habitual en la alimentación de los núcleos romanizados del nuestro noroeste. La presencia de la gallina, auqnue anedóctica, viene a sumarse a las pocas referencias que se han documentado para esta especie, todas ellas a partir de fases romanizadas, como por ejemplo en la ciudad de Lucus Augusti, en la villa romana de A Proba de Trives (Ourense) o en el mismo castro de Vigo.
La presencia de especies silvestres indica una práctica cinegética que, a partir de los resultados de numerosos análisis, normalmente hemos asociado con la existencia de determinadas clases sociales, de posición alta, reflejando más una actividad de prestigio, que una verdadera necesidad de obtener un complemento alimenticio. Es evidente que tanto el corzo (Capreolus) como el conejo (Oryctolagus) serían consumidos, mientras que el zorro (Vulpes), sin negar la posibilidad de aprovechar su carne, se obtendría principalmente la piel.
Los restos óseos de la villa de Toralla, desde el punto de vista tafonómico, presentan unas características peculiares. La mayor parte del conjunto analizado exhibe evidencias de haber sido sometido a elevadas temperaturas, con estadios de calcinación completa. Parece lógico considere el empleo de los restos óseos como combustible, lo que viene a relacionarse directamente con la recuperación de los mismos, en una área muy próxima al hipocaustum, más concreto del praefurnio.
Logicamente esta alimentacion de carne, está solidamente apoyada en la consumición de productos agrícolas y procedentes del mar. Pero ese tema sera objeto de otro comentario.

miércoles 11 de noviembre de 2009

EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA VILLA ROMANA DE TORALLA. IMÁGENES INÉDITAS COMENTADAS (VII)

TÉGULAS Y LADRILLOS " IN SITU"
Al hablar del material latericio ( material de construcción romano de barro cocido) sin lugar a dudas, el que más abunda y en las excavaciones arqueológicas de la villa romana de Toralla, no es una excepción, es el referido a los dos tipos de tejas romanas, esto es, las tégulas ( tejas planas ) e imbrices ( teja curva ) y los diferentes tipos de ladrillos romanos. Normalmente se encuentran en derrumbes y fuera de su lugar de ubicación original, pero al darse aquí, el caso que fueron utilizados en la construcción del hipocaustum, tégulas y ladrillos, fueron documentados "in situ". Pasamos a continuación a hablar un poco de este tema:
Podemos decir que se ha podido recuperar la casi totalidad de las tejas que formaban parte de latechumbre de la villa, acercándose en más de 10 toneladas de tégulas las que se recogieron, tan sólo en las las campañas de 1992 a 1994. Hay que apuntar que se han detectado diferentes tipologías de tégulas, basadas éstas en la forma que presentan las pestañas de las mismas. La fijación del tejado se realizaría principalmente por encaje de unas tégulas en otras, existiendo en algunos casos, agujeros con el fin de insertar clavos de fijación. Estas tégulas están hechas de pasta naranja bien cocida y de grano medio, aunque también existen otras coloraciones que pasan por el rojo teja hasta el rosado, incluso existen con pasta blanquecina.
En algunos casos, vemos como las tégulas presentan marcas en su parte superior, en forma de serpentiformes o más bien líneas onduladas, sencillas o dobles y paralelas y también en forma de C. Existen también las huellas de animales, las cuales habría que estudiar con el fin de establecer la fauna existente por la zona y cotejar los datos con los restos óseos encontrados en las excavaciones. Las medidas de las tégulas serían, aproximadamente de 59 x 38 x 3,5 centímetros.
Por otro lado, como ya apuntamos, las tégulas además de servir de techumbre, lo hacían también de pavimentación del hipocaustum, apareciendo colocadas boca abajo y con la pestaña rebajada.
Tenemos luego que abundan también los ladrillos, sobre todo y como es lógico en la zona citada del hypocaustum, donde se han localizado la mayoría de ellos. Hay diversidad de tipos de ladrillos, así los que más abundan sin lugar a dudas son los del tipo bessal, que suelen ser bastante irregulares, existiendo pues variaciones en sus dimensiones, que por lo general suelen ser de 20 x 18,5 x 5 centímetros. Siguiendo en la zona del hypocaustum, aquí se han localizados ladrillos con entalle reutilizados, que presentan al igual que los bessales, maedidas variadas, asemejándose a los del tipo pedal, aunque sin llegar a ser cuadrados del todo. Existen variantes y sus medidas son: 26 x 22 , 30 x 28, aunque predominan los de 20,5 x 22,5, 24,5 x 21 y 25 x 22 centímetros. Tenemos pues un paso intermedio del tipo bessal y pedal. En el exterior del hipocausto se han podido localizar ladrillos del tipo intermedio, el cual tiene una medidas de 26 x 25 x 5 centímetros, además de pedales y el lydium, que para el caso de esta villa suele ser refractario y de una tonalidad rojiza oscura, observándose además digitaciones en su superficie. Las dimensiones del mismo son de 41 x 28,5 x 6 centímetros. Además de estos tipos de ladrillos se pudieron detectar resto de ladrillos mayores de tipo sesquipedal o bipedal. Por otra parte y para finalizar, comentar que hay dos ladrillos de tipo indeterminado, los cuales tienen forma trapezoidal.
Nota.- En la imagen superior, un detalle del pavimento del hipocausto, realizado con tégulas; y los pilares construídos a base de ladrillos de diferententes tipos. En la fotografía área del hipocaustum ( imagen siguiente), podemos ver la distribución del hipocausto y los materiales latericios utilizados en su piso y pilastras de sustentación del mosaico de la estancia superior, hoy desaparecida.


domingo 1 de noviembre de 2009

EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA VILLA ROMANA DE TORALLA. IMÁGENES INÉDITAS COMENTADAS (VI)

Y POR FIN....EL HIPOCAUSTUM
Fue al final de la campaña arqueológica de 1994, cuando se tomaron fotografías aéreas que dejan buena constancia de lo localizado hasta la fecha y sobre todo, del descubrimiento y excavación total de la zona de calefacción de la villa de Toralla. Para la realización de estas imágenes, tuvimos que disponer de un vehículo especial para alcanzar la altura adecuada para lograr estas fotografías sacadas a unos 20 metros de altura. En la primera de las fotografías que hoy se publican, tenemos una vista aérea de la zona central y más importante del edificio habitacional, desde el sur, en la que destacan en el margen inferior, las estancias calefactadas. En la segunda imagen, mostramos un detalle de las mismas, tomada también desde el sur, pero a nivel del terreno actual.
Pasamos ahora a hablar brevemente de esta estancia importante de la villa:
El "hipocaustum" o cámara de calor, es el elemento fundamental en el sistema de calefacción romano, por el que circula el calor subterráneo que calentará las estancias superiores, está constituído por un sistema de canalizaciones, optimizadas para distribuir correctamente el calor hasta las estancia deseadas.
Este sistema de calefacción por hipocausto está formada por dos estancias: el "praefurnium" ( lugar de entrada del calor) y las tres cámaras de calor intercomunicadas. La presencia de este sistema de calefacción en esta zona concreta del edificio, la identifica como la parte o zona más noble del mismo, dichas habitaciones tendrían una superestructura y una infraestructura, la primera dado por habitaciones normales pero decoradas con mosaicos donde se situarían las habitaciones principales de la villa y la infraestructura vendría dada por todo el sistema de calefacción, que se situaría justo debajo de estas estancias.
Estas estancias nos vienen delimitadas al sureste por una hilada de impresionantes sillares graníticos de gran tamaño, magnificamente labrados, si pensamos que estos son los simientos, es de suponer que el alzado cuando menos tendría unas características similares. Esta cimentación de sillares se asienta directamente sonre la roca base rebajada con el fin de asentarlos de manera más firme posible.
El praefurnium está formado por dos pequeños muros de mampostería muy iregular con 0,6 metros de ancho cada uno de ellos, los cuales vienen delimitados por dos bloques de granito en su parte más alejada del hipocausto, esto es, por la zona que se introducía los materiales que iban a proporcionar el calor. Estaría comunicado por el muro situada hacia el este, cuyo vano podría estar adintelado. Las medidas del mismo serían de 2,6 metros de largo, por 0,8 metros de ancho y 0,6 metros de altura. El suelo es de barro y en el mismo se localizaron además gran cantidad de cenizas, y revoques de arcilla qure sin duda estarían encalando las paredes de esta estancia. Vinculada a esta estructura habría que situar un pequeño almacén de leña para las necesidades de combustión.
El hipocaustum nos viene dado aquí, por tres recintos comunicados a través de canales, éstos nos vendrían dados por por unos vamos en cuyo umbral se observan sillares planos indicando la dirección del paso del calor. Las dos primeras salas están pavimentadas por tégulas dadas la vuelta y sobre ellas se observan pilastras formadas por ladrillos cuadrados.
La primera estancia mide 2,6 x 2,6 metros, conserva 13 pilares, aunque suponemos que en total serían unos 25 pilares, como parece indicar la ubicación asctual de los pilares conservados. Estos pilareso pilastras cerámicas, están realizados con ladrillos bessales, respondiendo en este caso a los cánones marcados en cuanto a la construcción de hipocaustos se refiere y la altura de los mismos, se acerca a los 0,70 centímetros. La fila existente al norte del recinto está pegada al muro y se asienta sobre restos de ladrillos pedales y con entalle. Además se pueden observar tres pequeñas columnas fabricadas a base de ladrillos entallados reutilizados. Al sur, existe otro pequeño espaxcio de 2,6 x 1,3 metros, cuya función la desconocemos.
La segunda estancia tiene forma rectangular pavimentada como el anterior, con tegulas dadas la vuelta, menos al final de la misma, que posee ladrillos tipo lidyum. Se conservan 26 pilares de 35 que debió de tener, todos realizados con ladrillos bessales conservando el basamento de piedra. La altura llega alcanza los 80 centímetros, a juzgar por una pilastra que conserva 10 ladrillos.
La tercera y ultima estancia, es más grande, teniendo una superficie de 4,3 x 3,10 metros. Se halla cubierta de pilares, pero en esta ocasión son de piedras irregulares, existiendo en su base grandes piedras que descansan directamente sobre el relleno de "xabre". El número de pilares es igual que el de las anteriores (35). Algunos de las citadas hiladas, rematan en lajas planas, que harían las veces de sencillos capiteles, alcanzando los 90 centímetros de altura. Destaca de toda esta zona, la reutilización de materiales, que nos lleva a pensar que excistió una remodelación de este recinto en época posterior.
Para finalizar, y como ya avanzamos anteriormente, todo este conjunto formaría una gran sala de calefacción cubierta con mosaicos, siendo una de las zonas más nobles de toda la villa.







lunes 26 de octubre de 2009

EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA VILLA ROMANA DE TORALLA. IMÁGENES INÉDITAS COMENTADAS (V)

LA COCINA DE LA CASA
Esta estancia de la casa ( "Culina", en latín), también se pudo documentar en uno de los sondeos llevados a cabo en la campaña de 1992, concretamente al ser excavado el sondeo número 20. Al igual que los realizados cerca del mismo, la estratigrafía nos ofrece el nivel de abandono y ocupación sellado por la duna reciente formada al ser deshabitada esta zona. En la fotografía superior lo podemos ver claro. Luego tenemos un muro que lo corta en dirección norte-sur y en su zona interna, hacia el extremo sur se pudo observar que sobre el piso existente, hacia un hogar formados por piedras hincadas y ladrillos en su interior, todo ello con muestras de haber estado expuesto al fuego de forma continuada. Sobre el mismo, se localizó una basa de columna de granito y la parte inferior de un molino circular, éste ya en un nivel de abandono.
Ya en la campaña siguiente, de 1993-94, se pudo excavar la totalidad de esta estancia de la villa.
Esta "culina" o cocina nos viene dada por la presencia de un hogar, en torno al cual se localizaron tres basas de columnas, que suponemos servirían de sustento a algún tipo de cubrición existente sobre el citado hogar. Tenemos otro hogar pero de menor importancia. En cuanto a materiales arqueológicos recogidos, podemos señalar que se localizaron gran cantidad de cenizas, que procedían del fuego encendido sobre el citado elemento y entre ellas, gran cantidad de frgamentos de carámica común romana, utilizada normalmente para funciones culinarias.
Esta habitación o estancia es la situada más hacia el poniente y es la más pequeña e todo el edifico, con una superficie de 16 metros cuadrados, teniendo pues unos 5,9 metros de largo por unos 2,7 metros de ancho. Tiene pues, forma rectángular, con una entrada hacia el norte que viene dada por dos tizones que bien pudieran ser los que sostuvieran un umbral ahora inexistente. Podría poseer otra entrada en el lado opuesto, pero no ha llegado hasta nosotros.
Los dos hogares documentados, están ambos pegados al muro occidental, el primero hacia el norte tiene forma cuadrada y está construído con cuatro ladrillos refractarios, unidos con argamasa, de 41 x 29 x 6 centímetros, cada uno de ellos, delimitados por un reborde de ladrillos y lajas de granito por tres de sus lados, adosado al muro este hogar se remata con unas losas planas y ladrillo cuadrado, mostrando tood el conjunto signos evidentes de fuego, pudiéndose deducir que fue expuesto al fuego durante un tiempo muy prolongado( ver fotografía ). Asociadas a este hogar, como dijimos anteriormente, se localizaron tres basas de columnas realizadas en granito todas ellas, dos de ellas estaban situadas en frente y la tercera un metro hacia el suroeste quedando desplazada de la línea formada por las otras dos.
El segundo hogar, en peor estado de conservación que el anterior, está pegado a los muros oeste y sur de la estancia, formando por un cerco de piedras cuadrangular que delimitan una mancha de arcilla endurecida por el fuego en la que se pudieron rcoger abundantes restos de carbones, en las inmediaciones de este segundo hogar existen dos agujeros o huecos de poste, en los cuales se pudieron encontrar cuñas de tégula con el fin de sujetar mejor, no obstante los postes no se conservaban.
Por los datos expuestos, podríamos no estar ante la cocina principal de la villa, pues parece que el lugar en que se encuentra está bastante alejada a la zona ocupada por los propietarios y ésta como apenas a llegado hasta nosotros, nos queda la duda. Además hay que señalar que fueron localizados dos hogares más, muy similares entre si, uno en una habitación cerca del corredor y otro, en un posible nuevo edificio, hacia l sur. Estaríamos pues, delante de la cocina del personal doméstico de la villa.

miércoles 21 de octubre de 2009

EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA VILLA ROMANA DE TORALLA. IMÁGENES INÉDITAS COMENTADAS (IV)

UN EDIFICO CON BUENOS SILLARES
Aún sufriendo un deterioro notable esta villa al ser abandonada, conserva en algunas partes de su estructura original, buenos sillares que nos hablan de la importancia del mismo. Hay que dejar constancia que estas buenos ejemplares de piedras perfectamentes trabajadas por cantero con pico de hierro ( como el que se localizó en los primeros hallazgos y que en la actualidad está en poder de la familia Sobrino Mirambell, al igual que otras piezas, como un capitel corintio, un anillo, vidrios, cerámicas,..), pudieron llegar hasta nosotros y no fueron arrancadas de su sitio, como les paso a la mayoría de estos materiales de construcción, debido a que formaban parte de los cimientos del edificio y el arrasamiento mayor lo sufrieron las paredes y piezas que eran visibles a simpre vista en el derrumbe posterior de esta estructura producido hacia finales del siglo V después de Jesucristo.
Ya en dos de los sondeos arqueológicos realizados en 1992, pudimos observar algunos de estos magníficos sillares. Así tenemos que el sondeo 58, se dejó al descubierto una de las esquinas del edificio de la villa romana, que nos venía dado por un gran sillar rectángular que sobresale del aparejo regular del muro en si, posiblemente para reforzar la estructura por este sitio. Se vió perfectamente la zanja de construcción del muro y el rebaje de la roca base para asentar los cimientos del mismo. Señalar como existe una piedra rectangular colocada entre la roca base rebajada y el sillar que comentamos, para darle más consistencia a este punto. Ver la fotografía inferior.
Por otro lado, en el sondeo 10, ya dentro del edificio, en lo que pudimos luego identificar como la "cella penaria " o lo que es lo mismo la despensa de la casa, hacia el sur del mismo, se localizó un gran bloque de granito trabajado a pico, horizontal al suelo, sostenido por unas pequeñas pero gruesas pilastras del mismo material. El nivel de funcionamiento de la estancia nos venía documentado por un piso irregular formado por ladrillos cuadrados ( bessales). Encima del mismo, se recogieron grandes cantidades de ladrillos del mismo tipo y tégulas. En el este momento, nos parecía estar contemplando lo que sería el "praefurnium" o entrada del aire caliente para la zona del hipocausto, pero la excavación posterior, nos hizo desechar en parte la idea. Digo en parte, porque si estaba bien documentado el "praefurnio" de las termas que llegaron a funcionar en la casa que llego hasta nosotros, la estructura que formaba parte este gran bloque ( que resulto poseer una bella decoración geométrica, al ser excavado por su zona sur), podría corresponder a otro "praefurnium", que daría paso a un "hipocaustum" que no llegó a construirse y cuya entrada fue cegada, dejando el dintel a nivel del piso. Podemos ver un detalle de esta curiosa pieza en la foto
superior.
Luego de la excavación total de todas las estancias que configuran esta villa, podemos decir que los muros de este edificio están realizados en maposteria irreegular de granito, sus paramentos externos estám muy bien trabajados y en los puntos claves de la construcción existen o han existido grandes sillares de granito.
Los muros tienen un grosor medio de 50 centímetros y en algunos de estos paramentos se ha podido constatar la presencia de tizones, esto es, grandes piedras alargadas que atravieran los muros transversalmente sobresaliendo a ambos lados y que sirven para repartir el peso de la construcción. Está práctica constructiva es muy bien conocida en el mundo romano y se le denomina de "soga y tizón".
Los sillares de granito están labrados con almohadillado más o menos pronunciados, en algunos casos apenas se nota este realce y en otros es muy patente, reforzándolo incluso con motivos incisos reticulados, como es la caso que presentamos en la segunda fotografía.
Para finalizar mencionaremos que siempre se va a proceder de la misma forma constructiva: Primero en la cimentación se coloca un sillar en vertical sobre el que irá otro en horizontal, perte de este sillar que sobresale del anterior lo hace en dirección al muro y a partir de aquí se irán alternando los bloques a la derecha e izquierda del eje marcado por el sillar base colocado en vertical.

viernes 16 de octubre de 2009

EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA VILLA ROMANA DE TORALLA. IMÁGENES INÉDITAS COMENTADAS (III)

EL MOSAICO
En el sondeo arqueológico número 67, de la campaña de 1992, se tuvo la fortuna de encontrar el primer fragmento de mosaico, que nos certificaba la existencia de una termas en esta villa. En esta cata arqueológica, se localizo un pequeño fragmento de mosaico bicolor ( blanco y negro) que nos presentaba un motivo que nos recordabaa un trébol de cuatro hojas. Por los hallazgos constructivos ( sobretodo de ladrillos dentados ) producidos en este sondeo, estaríamos en una estancia y¡termal que poseía una bóveda hueca formada por ladrillos y tégulas. En la fotografía, el momento de la localización del citado fragmento.
Gracias a la recuperación de numerosos fragmentos más de mosaico en las campañas arqueológicas siguientes, podemos decir que las termas poseían un mosaico polícromo y bicromo, de diferentes temáticas. El estado de conservación era muy malo, debido que estaba muy fragmentado y mezclado totalmente con partes del derrumbe de la "suspensaurae" del hipocausto. Además, las condiciones de acidez de la tierra y humedades diversas, habían contribuído a la disgregación de los morteros e incluso de alguna "tesela". Había que añadir a estos nefastos factores, la existencia de una fase de expolio de esta parte del edifico con posterioridad al abancono del mismo, que ha motivado que hayan aparecido fragmentos de mosaico por toda el área del "hipocastum" y "praefurnium". Los fragmentos del mosaico aparecían indistintamente hacia arriba o hacia abajo, dificultando en este caso el proceso extractivo del mismo. El mosaico se hallada compuesto por teselas generalmente cuadradas, tienen una dimensión de un centímetro cuadrado aproximadamente, excepcionalmente son mayores, alcanzando los 2,5 centímetros cuadrados, corrrespondiendo en este caso con la unión del suelo con el zócalo de la pared.
Los colores observados son basicamente cuatro: blanco, gris oscuro azulado, rojo y amarillo.Los materiales de donde se extraen las diferentes teselas de colores son en general de piedra caliza para el teselado y fragmentos de ladrillo para el remate perimetral.
Las teselas, según se pudo observar en algún fragmento, descansan directamente sobre un lecho de cal de grano fino y a continuación una argamasa roja.
Respecto a la temática del mosaico, se puede señalar que no se han encontrado escenas figuradas, únicamente contornos con cenefas hechas a base de "nudos de Salomón", ocho entrelazados, cadenetas, etc...También se pudieron detectar motivos vegetales que estarían encuadrados dentro de estas cenefas, destacando una forma de planta alanceolada, una rama estilizada rematada en semicírculo o la posible representación de una seta,...
Podemos decir para terminar, que nos encontramos frente a un mosaico de motivos geométricos y vegetales, no documentandosé motivos antropomorficos ni animalísticos.
Por todo ello, y concidiendo con el análisis de los otros materiales arqueológicos localizados, estaríamos ante un mosaico que podríamos datar entre el siglo IV-V de nuestra era.

miércoles 14 de octubre de 2009

EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA VILLA ROMANA DE TORALLA. IMÁGENES INÉDITAS COMENTADAS (II)


LA PRIMERA ENTRADA

Ya en la campaña arqueológica de 1992, a base de sondeos, dimos con la primera entrada o puerta a una de las estancias de lavilla. Fue en el sondeo 19 y corrrespondería al acceso a una de las estancias más grandes y principales de la casa, el llamado "oecus".
En las fotografías podemos ver el momento en que se localizó: en una primera fase, con el derrumbe de ladrillos y tejas, que la tapa en parte y en la segunda, ya una vez excavado totalmente el sondeo.
Podemos observar un gran losa de granito, que sirve de umbral de puerta de entrada con rebaje longitudinal, para el ajuste de la puerta de madera, que posee varias cuñas de piedra en su zanja de construcción por su parte externa para darle mayor consistencia a la construcción. A su lado, otra piedra granítica de planta rectnagular dispuesta verticalmente, con un orificio en su extremo interior, nos hace pensar que podía servir de gozne de dicha puerta. Por el Naciente, se introduce dicho umbral en el corte extratigráfico del sondeo y hacia el Poniente coninía el muro. Fueron muy abundantes los ladrillos localizados en la zona central del sondeo, que presentó la estratigrafía habitual en todo este yacidmiento: una primera capa o nivel revuelto; la duna reciente que sella el yacimiento en su momento de abandono y luego de ser fuertemente arrasado para el aprovechamiento de los materiales de construcción; el nivel de funcionamiento de la villa ( inicio y fin ); y el último nivel, es el relleno sobre el que se asiente el piso o pavimento de la estructura.
Fue la primera y podemos decir, que también la mejor entrada conservada que se localizó durante todas las excavaciones, debido al arrasamiento que sufrió este yacimiento arqueológico, al ser abandonado de forma pacífica, para el aprovechamiento de las piezas de construcción que servirían para otras edificaciones en ese momento. Logicamente las materiales que más se apreciaban y se llevaban eran los buenos sillares trabajados y se dejaba las piedras de muros poco elaboradas.