domingo, 8 de febrero de 2009

LA CIUDAD ROMANA DE CLUNIA Y NUESTRO "VICUS HELLENI"

Dentro de la extraordinaria colección de estelas romanas localizadas en Vigo y que se exhiben en el Museo Municipal "Quiñones de León" de nuestra ciudad, se encuentran tres que corresponden a emigrantes de la ciudad romana de Clunia, que se trasladarían al Vigo antiguo, por un lado por el aumento demográfico que se registra en la época en su zona de origen y por otro por la importancia indudable que ya poseía la ciudad olívica en aquellos tiempos.
Hablemos ahora un poco sobre esta ciudad romana, vincula por ello con nuestra ciudad.
La ciudad romana CLUNIA SULPICIA fue la capital del convento jurídico cluniense y se encuentra en el extremo sudeste de la provincia de Burgos, concretamente en el término municipal de Peñalba de Castro.
Hoy pues, desde este blog, vamos a señalar algunos datos sobre esta urbe romana de la meseta castellana, lugar de origen de estos tres primeros emigrantes (epigráficamente documentados) que vivieron en Vigo hacia los siglos III-IV después de Jesucristo.
RESTOS ARQUEOLÓGICOS Y HALLAZGOS
Gracias a diversas excavaciones arqueológicas realizadas en este yacimiento se pueden observar hoy en día numerosos restos constructivos de época romana que nos documentan la gran importancia que poseyó esta ciudad en época romana.
Así podemos apreciar un gran teatro que posee una "cavea" tallada en roca viva que es la más extensa de las existentes en España y la de mayor cabida.
También el visitante que se acerque a contemplar las ruinas de esta ciudad romana puede observar un admirable conjunto de época imperial y el centro urbano de la ciudad que encierra el foro (plaza rectangular de 160x 115 metros) dos templos, una basílica jurídica de tres naves, diversas "tabernae" y varias viviendas. En zonas se documentan restos de calzadas que recorrían la ciudad por diversos puntos. En cuanto a hallazgos podemos señalar que fueron muy numerosos los mosaicos localizados con temas geométricos en su mayoría. Asimismo se encontraron varias esculturas en mármol y bronce, estelas discoidales con jinetes y letreros ibéricos, una numerosa colección epigráfica procedente en su mayoría de la necrópolis, cerámica indígena y "terra sigillata" (aretina sudgálica, hispánica y clara); vidrios, camafeos y enta¬lles, un anillo de oro, estuco,...
A destacar, recordando que Clunia fue ceca monetaria en tiempos celtibéricos y en los primeros años del imperio, son las cerca de 400 monedas encontradas, siendo piezas singulares los diversos áureos localizados que aportan diferentes cronologías.
HISTORIA DE LA CIUDAD
Haciendo un poco de historia, siguiendo el trabajo de Pedro de Palol, director de las excavaciones arqueológicas en Clunia ( Guia de Clunia, Valladolid, 1982) tenemos los siguientes detalles:
"Hay en Clunia dos ciudades. Por una parte un establecimiento prerromano hispánico, dentro del grupo celtibérico de los arévacos, que jugó un importante papel en las guerras sertorianas y en general de la república romana y también contra Roma, al lado de Numancia".
"Hay otra ciudad, romana, fundada posiblemente por Augusto o en tiempo de Tiberio, que tuvo importante papel en la administración de la Provincia tarraconensia, desde la cabeza de uno de los Conventi luridici que constituían la división administrativa de aquella.
El mencionado autor nos recuerda que "sabemos por Livio que la ciudad fue asediada por Pompeyo en su lucha contra Sertorio, que estaba en la ciudad, durante el invierno del año 75, pero que Pompeyo tuvo que abandonar el sitio a causa de las frecuentes salidas de Sertorio". Más tarde tenemos a Clunia "aliada de los vacceos, que antes habían ayudado a Numancia una vez derrotados éstos por Metelo, el general romano sitió la ciudad, pero de nuevo el duro invierno castellano impuso una tregua... Pero la total romanización estaba muy cerca, de forma que en el año siguiente, en pleno triunvirato romano, el legado de Pompeyo Afranio, redujo definitivamente a la obediencia a arévacos y a vacceos, y a la ciudad de Clunia".
Según Pedro de Palol, "es posible que el propio emplaza¬miento de la ciudad y el preponderante papel desempeñado en estas guerras pudiera hacer pensar a los romanos en mantener un puesto fijo en el lugar, creándose así la Clunia romana, más tarde adoptada por Galba, que la llamó Sulpicia y posiblemente Colonia muy pronto, aunque los datos de esta condición jurídica sean ya, del siglo II después de Jesucristo". Clunia volverá a ser noticia hacia el año 69 de nuestra Era, con motivo de la revuelta contra Nerón, pues "el sucesor y enemigo, Galba se había encerrado en sus muros después de la derrota de su colega de rebelión Vindex, y en Clunia recibió la noticia de la muerte de Nerón, saliendo de la ciudad para ceñir la diadema imperial".
Para finalizar podemos mencionar que esta ciudad romana aparece citada en el itinerario Antoniniano como un centro vital de la conocida vía de Caesaraugusta y Asturica Augusta y también viene citada en los textos del Ravennate.
Nota.- En la imagen que ilustra este pequeño comentario, una vista parcial de los restos arqueológicos de esta ciudad romana, vinculada con nuestro “Vicus Helleni” por las tres estelas funerarias romanas localizadas en Vigo y que se pueden ver en nuestro museo municipal “Quiñones de León”.

METODOLOGíA DE LA PROSPECCIÓN ARQUEOLÓGICA

La localización de yacimientos arqueológicos se tiene que realizar siguiendo diversos pasos que nos llevarán finalmente al descubrimiento de los restos arqueológicos que deseamos estudiar. Podemos resumir dichos pasos o etapas en los siguientes puntos: Información bibliográfica; consulta a las personas que han trabajado en la zona de estudio; toponimia; folclore; estudio del medio geográfico, mapas topográficos y fotografía aérea; prospección sistemática en las áreas de vacío arqueológico; comprobación y búsqueda sobre el terreno de la información anterior y aplicación de método tecnificado.
Brevemente en el presente comentario resumiremos los puntos más importantes que se relacionan con los cuatro primeros pasos a seguir para la localización y estudio de yacimientos arqueológicos, concretando en ocasiones, su aplicación en Galicia. Dejamos para fecha posterior el análisis de las etapas siguientes.
INFORMACIÓN BIBLIOGRÁFICA
Es el primer paso en el estudio de una zona, ya que es im¬prescindible conocer ampliamente los trabajos y su extensión. Cuando se desconoce la bibliografía existente de determinada zona, el proceso más simple es partir de las obras de síntesis más recientes sobre el área geográfica que nos ocupa, las cuales nos remitirán a estudios más concretos. Al agotar los estudios cono¬cidos en las publicaciones especializadas, es interesante bucear en las revistas y periódicos de carácter local, comarcal o provincial, pues pueden incluir referencias interesantes de hallazgos que no han trascendido, por diversas circunstancias, a las revistas especializadas.
Así tenemos para el caso gallego, las revistas especializadas de Gallaecia, Museo de Pontevedra, Brigantium, Museo Municipal de Vigo, Boletin Auriense, Cuadernos de Estudios Gallegos...
CONSULTA A LAS PERSONAS QUE HAN TRABAJADO EN LA ZONA
No siempre los trabajos de búsqueda y localización de yacimientos han sido publicados y normalmente las personas que han investigado una zona determinada tienen conocimientos que no han trascendido a la letra determinada tienen conocimientos que no han trascendido a la letra impresa. Algunos, como el caso de aficionados pueden estar totalmente inéditos. Por ello es importante entrevistarse antes de iniciar la investigación, con los estudiosos de la zona que nos interesa, no sólo para nuestra mejor información sino también para evitar interferencias en el trabajo, repeticiones del mismo...
TOPONIMIA
Tiene por objeto el estudio de los nombres de los lugares.
«El hombre necesita denominar el medio geográfico en que se halla inmerso, para identificar los lugares y poder comunicarse con sus semejantes. Entre los topónimos actuales encontramos pervivencias del pasado, verdaderos fósiles lingüísticos, que nos abren la posibilidad de llenar parcelas importantes de la Historia. Su estudio e interpretación corresponde a los filólogos, ya que de lo contrario es fácil caer en errores. La toponimia ayuda de forma notable a la localización de yacimientos, puesto que las nomenclaturas de los lugares se realizan por las particularidades y anomalías, que les diferencian de los demás, y una de ellas es la existencia de restos arqueológicos».
Podemos distinguir una toponimia mayor y una microtoponimia. Una de las fuentes para su estudio son los mapas catastrales de diferentes escalas, 1/50.000; 1/25.000, realizados por la Dirección General del Instituto Geográfico Nacional; etc.
En Galicia poseemos numerosos topónimos que nos evidencian restos arqueológicos. Además podemos señalar que también nos documentan, en la mayoría de los casos, la cronología de los mismos, esto es, a la cultura pre o protohistórica a la que pertenecen o la etapa histórica en que podemos datarlos. Así tenemos que los topónimos tales como MAMOA, MEDORRA, MADROA, ARCA, CASA DOS MOUROS, MANIOLA, MEDOÑA, MEDELA, ANTA, PEDRAFITA, TUMBA, MODÍA... entre muchos otros denotan restos megalíticos.
Asimismo los topónimos que hacen alusión a grabados rupestres, nos vienen dados por nombres como LAXE DAS RODAS, PENA ESCRITA, PENA DAS FERRADURAS, PEDRA MOURA, LAXE DAS PEGADIÑAS... Son numerosos los topónimos que hacen referencia a poblados prerromanos en Galicia: CASTRO, CASTRELO, CASTELO, CASTRIÑO, CIVIDA, CIDADE, CROA, RODA, CIDA, CIDADELLE, CASTRICAN, SUCASTRO, COTO DOS MOUROS...
Con relación a topónimos que denotan restos ya romanos y medievales tenemos entre otros: MARCO, PADRON, CALDAS, ARCOS, CALDELAS, ESTRADA, RÚA, VEREDA, CALZADA, VILA... para los romanos y para los medievales: MOSTEIRO, IGRESIA VELLA, FONTE SANTA, CAMA DA SANTA...
FOLCLORE
«Con frecuencia los yacimientos arqueológicos han sido mo¬tivo de leyendas, surgidas por diferentes causas:
— El intento de explicar las características de un yacimiento y la época en que fue construido, es de las más frecuentes. Los hechos narrados en las leyendas se hallan generalmente deforma¬dos y faltos de una perspectiva histórica y con frecuencia se atribuyen a un mismo momento de la antigüedad». Así en nuestra zona gallega tenemos que la mayoría de los monumentos arqueológicos fueron construidos por «os mouros», acompañando esta afirmación, relatos de acontecimientos diversos vinculados a dichos «mouros».
— «Con frecuencia encontramos menciones de existencia en los yacimientos de tesoros ocultos y personajes míticos que los protegen como serpientes, «mouras encantadas»...
— «Las hachas pulimentadas se atribuyen su origen a la caí¬da del rayo, empleándose como contrapartida para la protección contra el mismo, colocándose en ciertos casos debajo de las tejas. Una explicación puede encontrarse en el hecho de que las tormentas lavan el suelo y aparecen a la vista los citados utensilios».
Es interesante recoger todo tipo de folclore relacionado con cualquier topónimo, pues nos va a evidenciar posiblemente restos arqueológicos. Esta recogida de datos folclóricos ha de hacerse en el idioma que hable el interlocutor, y debe anotarse exactamente todo lo que diga.
BIBLIOGRAFÍA
BURILLO, Francisco: Métodos de prospección arqueológica. Teruel, 1981; GARCÍA ALEN, Alfredo: Normas generales para recogida de datos en campo (mecanografiado). Pontevedra, 1978; MENENDEZ PIDAL, R.: Toponimia prerrománica hispánica. Madrid, 1968; CARO BAROJA, J.: Algunas notas sobre onomástica antigua y medieval. Hispania. XIII, pp. 515 544; POTTIER: Los topónimos en los mapas antiguos. Actas de la 1ª Reunión de Toponimia Pirenaica. Jaca, 1949, pp. 167-180; RODRIGUEZ COLMENERO: El real de Legos del Catas¬tro de Ensenada y La Toponimia de los Establecimientos Agrícolas del Mundo Antiguo en la provincia de Orense. Santiago de Compostela, 1975, pp. 185-190; y TOVAR, A.: Estudio sobre las primitivas lenguas Hispánica. Buenos Aires, 1940.
Nota.- En las imágenes que ilustran este comentario, podemos apreciar el dolmen de Axeitos ( A Coruña) y un detalle del petroglifo de “Laxe das Rodas” ( Muros, A Coruña). Tanto los monumentos megalíticos como los grabados rupestres, en la mayoría de los casos, poseen una toponimia y folclore, relacionada con “os mouros”.

miércoles, 4 de febrero de 2009

LOS EPITAFIOS EN LAS ESTELAS FUNERARIAS ROMANAS

Sin lugar a dudas, el museo municipal “Quiñones de León” de Vigo, posee una de las colecciones mejores de estelas funerarias romanas de toda la península ibérica. Sin embargo, las lecturas que nos ofrecen no nos ofrecen unos epitafios, tan interesantes como los que veremos a continuación.

Vayamos al tema. En el interesante libro de Antonio García y Bellido titulado "Veinticinco estampas de la España Antigua" son tratados diferentes aspec­tos relacionados con nuestra península en época romana.Un apartado de dicha obra, lo dedica el mencionado autor a estudiar y comentar algu­nos epitafios grabados en estelas, que por su peculiar significado, analizaremos algunos casos ahora, recomendando al lector de este blog, este pequeño pero curioso libro.

"A partir del siglo III el rito de la cremación fue cediendo ante la mo­da, cada vez más extendida, de ente­rrar intacto el cadáver, es decir, de inhumarlo. Los cristianos ya lo ve­nían haciendo desde comienzos de la Era. Estos enterramientos lleva­ban un ara o estela funeraria como señal exterior y en ella el epitafio". Normalmente se solía encabezar es­te epitafio con las palabras "Dis Manibus" que hacían alusión a los dioses que debían proteger al muerto en la otra vida. Luego se ponía el nombre del fallecido, su edad, su condición, oficio, datos sobre su vi­da, etc. Finalizaba con la consabida fórmula "sit tibi terra levis" (esto es, seate la tierra leve o ligera) con la cual se deseaba al muerto paz en su tumba.

Pasamos seguidamente a parar­nos en varios y curiosos epitafios que han llegado hasta nosotros, al­gunos llenos de dolor y ternura poé­tica, otros más simples y hasta algu­nos que nos señalan la circunstancia de la muerte del difunto. Los hay breves y extensos, poéticos y narra­tivos, pero todos ellos reflejan un gran sentimiento.

Así para empezar, tenemos una lápida encontrada en Tarragona en la que podemos leer lo siguiente: "Sepultado en este túmulo yace aquí el joven Aper, el forjador aquél, cuya juventud mientras vivió fue in­tachable. Viviste pobre. Con los amigos fuiste entrañable. Viviste treinta años, dos meses y ocho días. ¡Ay dolor! ¡Ay llanto! ¿Dónde te buscaré yo, mientras hijo? Estas lá­grimas, vedlo las derramo ¡ay triste de mí! como padre sin hijo. Me falta hasta la luz. De dolor se debilitan mis miembros. Más valiera que fue­ses tu el que hiciera por mi este fúne­bre obsequio. Si hay entre los dioses Manes ra­zón, llevadme a mí, padre desdicha­do. Ya me quedo sin luz puesto que te he perdido, hijo. Viandante ! ya prosigas tu camino, ya pases o te de­tengas un momento y leas el epitafio en mármol a cincel labrado que yo, su padre, hice a su hijo dulcísimo, lleno de amor para mi, bien lo dice la inscripción: en el túmulo quedan en­terrados los restos. Adiós para siem­pre jamás, hijo carísimo".

De Mérida tenemos una inscrip­ción que nos habla del cordial reco­nocimiento de un amo a su esclava, que muerta ésta, le dedica un monu­mento funerario con el siguiente epi­tafio: “A Fortunata, sierva fidelísi­ma, cuidadora y amante de su amo. Solvianos mandó hacer este monu­mento en memoria de persona tan acreedora".

Como anota García y Bellido, en la siguiente inscripción funeraria ha­llada en Tarragona, vemos un caso magnífico de "contabilidad matri­monial". En el epitafio de una espo­sa a su marido en el que señala con precisión el tiempo exacto que vivió con él: "Monumento a Cornelius Iulianus que murió a los treinta y un años, cinco meses y veintinueve días. Lucía Valeria su esposa se lo consagra a su querido esposo con el que vivió diez años, cuatro meses y veintinueve días".

Del peligro que encerraba el efec­tuar viajes en aquella época, tene­mos varias muestras que nos hablan de ello. De Navarra poseemos una lápida funeraria de un viajero que fue asesinado por unos bandoleros: "Aquí yace Calaetus, hijo de Eguesi, de veinte años de edad, que fue asesinado por unos ladrones. Acnon, su madre, hizo levantar este monumento a su costa".

De una localidad cercana a Carta­gena es la siguiente, mas poética, que la anterior, pero también trági­ca: "La tierna edad de Lusius se ha­llaba adornada en su incipiente ju­ventud de fuerzas vigorosas. Año­rando los abrazos de su querida hermana pretendió cubrir muchas millas de camino, pero fue asesinado por el inesperado y malhadado tro­piezo con unos bandoleros. Así se llevó su cuerpo una desgracia cruel. Yo creo que al extinguirse tan pre­maturamente su tierna edad, si bien le privó del recuerdo de ratos felices, también le evitó el tener que memo­rar los amargos".

Otros efectuaron largos viajes con suerte y al finalizar el recorrido, levantaban a los dioses un monu­mento, en cumplimiento del voto he­cho y en gratitud de haberles protegi­do durante la realización del viaje. Así es el caso de un tal Flavius Ma­gilo que viajando hacia Roma, tuvo miedo de perder la vida en los Mon­tes Apeninos y realizó un voto a Ju­piter Appeninus, que cumplió a su regreso. La inscripción está en el Museo de Pamplona y dice: "¡Oh (Júpiter) Appeninus, favorecedor mío! Yo, Flavius Magilo, vencedor y alegre, te dedico ahora estas ofren­das prometidas cuando suplicante y temeroso iba camino de los altos te­chos de Roma. Sólo quiero que reci­bas propiciamente lo que te ofrezco, el ara, la palma y la víctima".

Curioso es un epitafio de un epi­cúreo, que al "reconocer que la vida es breve, recomienda gozar de ella a grandes tragos". Esta lápida debió pertenecer a un tribuno militar de la Legio VII Gemina que vivió en la época del emperador Caracalla, esto es, hacia inicios del siglo III después de Jesucristo. Dice: "Vive alegre cuanto vivas. La vida es un pequeño regalo, en un instante adviene, in­sensiblemente se afirma, pero muy luego se va insensiblemente tam­bién".

Podemos finalizar, con una bella inscripción encontrada en Peñaflor, cerca de la desembocadura del Genil y el Guadalquivir, que corres­ponde a un rico agricultor, gran afi­cionado a la caza y a la pesca. Escri­ta en bellos versos se puede datar hacia el siglo I después de Jesucristo y dice: "A los dioses Manes. Aquí yace Quintus Marius Optatus, natu­ral de Celti y de edad de veinte años. ¡Ay dolor! ¡Oh tu caminante, que pa­sas por la acera de este camino! enté­rate de quién fue el joven cuyos res­tos mortales se guardan dentro de es­ta tumba. Apiádate de él y ofrécele tu saludo. Era diestro en lanzar el ar­pón y el anzuelo al río, donde cogía abundante pesca; sabía como caza­dor hundir su jabalina en el corazón de bravías fieras; sabía también aprisionar a las aves con varetas ar­madas en liga. Además cuidaba del cultivo de los bosques sagrados, y a ti, !Oh Diana!, en Delphos nacida, casta, virgen y triforme luna, erigió un santuario tutelar de la umbría flo­resta cumpliendo el voto hecho."

Nota.- En la fotografía, bello ejemplar de una estela romana romana que se puede contemplar en el Landsmuseum de Mainz (Alemania), perteneciente a un importante legionario romano, a juzgar por el bello y minucioso trabajo realizado en piedra.

martes, 23 de diciembre de 2008

LAS RAÍCES PREHISTÓRICAS DE LA CULTURA CASTREÑA DE GALICIA

La adopción de elementos romanos por una cultura, lleva consigo un proceso de integración en el cual, si los medios, su aplicación, su firmeza y continuidad son importantes, lo que es más definitivo será el ambiente geográfico, el desarrollo técnico alcanzado y en definitiva la cultura en si, sobre la cual se aplica dicho proceso.
La cultura castreña aunque posee una cronología que la hace durar unos mil años, no se puede englobar en un bloque, en donde la unidad sea la base. Por sus fases de expansión y diversos períodos que la engloban, hacen que esto no pueda ser así. Aún tomando como una unidad a la cultura castreña, analizando su «nacimiento» o los diferentes períodos por los cuales trascurrirá la prehistoria gallega, hasta alcanzar dicha etapa, se puede observar la diversidad de estímulos y la complejidad de sus interrelaciones dentro y fuera del ámbito gallego.
Para estudiar el proceso prehistórico, anterior al desarrollo definitivo de la cultura castreña y su posterior fase de romanización, poseemos un estudio ejemplar realizado por el arqueólogo J. Maluquer de Motes, que bajo el titulo de «El Mundo indígena del Noroeste Hispánico antes de la llegada romana» fue presentado en el Coloquio Internacional sobre el Bimilenario de Lugo, celebrado en dicha ciudad en 1977 (posteriormente se incluyó en las Actas del citado Congreso, pp. 7 y ss). De forma resumida y sintética expondremos las características básicas que presenta Galicia en dicha época, siguiendo al mencionado autor.
El análisis de dicho proceso prehistórico valora los siguientes puntos:
—Estudio de la diferencia de marco geográfico con relación a culturas vecinas y/o en contacto.
—Importancia del factor climático y fisiológico.
—Circunstancias y posibilidades de circulación de las diferentes corrientes culturales, así como sus consecuencias.
Entre el 2.500 al 500 a. de J.C. se produce un cambio climático que afectará al Occidente y Centro hispánico. Dará origen a una deforestación y un descubrimiento natural de la riqueza minera. Las costas atlánticas, por su humedad, tendrán una población alta, existiendo una emigración fuerte hacia esta zona. En este período se desarrolla la denominada cultura megalítica sobre una base autóctona (desarrollo de las formas neolíticas) que por ósmosis acoge el megalitismo. Este elemento base está organizado en clanes. Por las razones climáticas y de deforestación consiguiente hay una circulación abundante desde la Meseta hacia Galicia. Este grupo de la Meseta, que se fecha hacia el 2.000 a J., posee una organización señorial, autosuficiente. Es la llamada cultura del Vaso Campaniforme. Existe una concentración del poder (en los caudillos), siendo nómadas con una economía pastoril. Desarrollan la minería del oro y el uso de las joyas posee un valor jerárquico.
Tenemos pues la conjunción, en nuestro NO, de dos culturas de diferente organización, siendo una fija y la otra móvil. La cultura del Vaso Campaniforme está muy bien documentada en Galicia por los hallazgos arqueológicos ( As Pontes de García Rodríguez, Tecedeiras,...), pero el problema se plantea, como en épocas posteriores, sobre la procedencia de determinados objetos que no se sabrá con certeza si son traídos por gentes de fuera o si son incorporados por la cultura autóctona en un proceso de vuelta a su hogar de origen.
Paralelo al desarrollo de la cultura del Vaso Campaniforme, que lleva consigo un desarrollo de la minería, aparecerá cada vez más marcada la concentración de poder. Se producirá una dualidad entre este tipo de concentración de poder de tipo señorial, autosuficiente y de comunidades nómadas (por ejemplo, la citada, la cultura del Vaso campaniforme) y el otro tipo, que concentrará el poder en jefaturas que darán lugar más tarde a conocidas monarquías clásicas (por ejemplo la cultura tartésica). Estos dos elementos entran en contacto en el NO. por diferentes caminos posibles: Meseta, Cantábrico y ruta marítimo. Como vimos, por la Mesetas, hacia el 2000 a. de J.C. al producirse el cambio de clima, que lleva a una deforestación y a la creación de un foco minero importante en el NO. peninsular. La tipología de lo producido en este período es muy bien conocida pero no así la actividad minera que va unida al grupo autóctono o es una realización de los procedentes de la Meseta; así como sería interesante interrogarse sobre si dicha explotación minera va unida a una casta determinada o es patrimonio de un grupo humano en concreto. La clave a estas preguntas pueden resolverse fijándonos en la comercialización del producto obtenido por esa actividad minera. Es aquí cuando llegamos a la comunicación por la ví marítima. La creación de un foco metalúrgico no desarrolla por sí mismo una cultura concreta, si no se comercializa el producto obtenido y se adquiere intercambios. Hasta el 1.000 a. de Jesucristo no se posee ese mercado. Hacia esta fecha el área mediterránea (púnicos, tartesinos...) irán a la búsqueda del metal y se pondrán en contacto con las zonas de producción minera. Antes de producirse el cambio climático siguiente y decisivo (500 a. de J.C), la demanda de producto, desborda la producción y se colonizarán las zonas marítimas de forma extraordinaria (por ejemplo, las Rías Baixas gallegas). Teniendo pues que la cultura «precastreña» posee una economía que depende de la comercialización hacia el Sur, recortándose la influencia de la Meseta.
Hacia el 500 a. de J.C, se produce un nuevo cambio climático, por el cual se produce la interrupción del proceso de deforestación y aparece el arbolado intenso en nuestra zona. También desaparece el «mundo tartésico» y tenemos un foco minero abundante pero sin mercado de salida. Coincide con esto, la aparición de una nueva metalurgia, la del hierro. Ante esto, esta cultura «precastreña» o si queremos la castreña más arcaica, se decidirá a comercializar por si misma el excedente producido y almacenado. Entre los siglos VII y VI a. de J.C se emprenderán rutas hacia el Norte, zona astur, Pirineos occidentales y la parte Sur de Francia (Bajo Sena). Esto llevará al contacto con la cultura de La Tene en sus inicios, incorporando elementos característicos de dicha cultura a la castreña. Esta salida comercial hacia fuera y de regreso, explicaría la aparición de diversos objetos de diferentes culturas y sus posibles vías de comunicación.
Hasta aquí una hipótesis de trabajo referente a nuestra prehistoria y el proceso de integración de elementos foráneos, que en unión con lo autóctono, darán como resultado la denominada CULTURA CASTREÑA, tan arraigada aún en nuestras costumbres y paisajes.
Sin embargo, podemos señalar algunas circunstancias a tener en cuenta paralelas al cuadro anteriormente señalado:
—En base a las investigaciones últimamente realizadas, se puede probar la importancia de la vía marítima, que nos arroja interesantes hallazgos: materiales púnicos, griegos... que llegarían a nuestras costas por un intercambio, que posiblemente llevarían a cabo grupos no autóctonos, pues poseían medios de navegación más perfeccionados y seguros.
—Corrabora el anterior punto, el no haber encontrado materiales castreños propiamente dichos en el Sur de la Península y otros puntos que se dan como centros de relación comercial.
—Por último señalar que también existe una economía agrícola-ganadera importante que tuvo que jugar asimismo un papel de cierto interés (sobre todo en la cultura megalítica) que no ha sido hasta la actualidad bien analizado, limitándose los planteamientos al factor minero metalúrgico.
Nota.- En la imagen que ilustra este breve comentario, tenemos uno de los elementos de la orfebrería castreña, que más va a definir a este cultura. En él, podemos ver tanto influencias centroeuropeas como mediterráneas, que va a ser la característica que predomina en esta sociedad.

HITOS IMPORTANTES EN LA ARQUEOLOGÍA MUNDIAL

Hoy nos acercaremos, muy brevemente ,a una serie de datos claves para el estudio de la revolución neolítica y la Edad de los Metales. Son fechas e hitos importantes en la ciencia arqueológica a nivel mundial. La base para el presente artículo divulgativo (aunque se consultaron otras fuentes) fue el esquema central del «Origen del Hombre» de la prestigiosa colección Time-Life-International, en la que se tratan diferentes aspectos relativos a la evolución y posterior desarrollo del hombre y las civilizaciones.
Englobadas hacia el 9000 al 8000 antes de J. C. tenemos varias circunstancias importantes por señalar: la fundación de Jericó, siendo esta la primera ciudad de la que tenemos constancia; la domesticación de la oveja en el Oriente Medio y la domesticación del perro en Norteamérica; y por último tenemos, que también sobre estas fechas el hombre cultiva sus primeras mieses (trigo y cebada) en el Oriente Medio.
Hacia el 7000 antes de J. C. se va desarrollando en Oriente Medio un tipo de vida ya en poblados propiamente dichos. El mayor exponente de este período es Catal Hüyüt en la actual Turquía, que se convierte en el primer centro comercial. También en esta fecha se inventa el telar en el Oriente Medio. En esta misma área geográfica, se produce la domesticación de ganado ya muy desarrollada.
Hacia 6000 antes de J. C. en Europa la agricultura comienza a reemplazar a la caza. También se produce el fenómeno del uso del cobre de forma sistemática, para la industria en la zona mediterránea. Por otro lado, tenemos documentado que sobre esta fecha en México comienza el cultivo del maíz.
Ya dentro de la Edad del Cobre y hacia 4.800 antes de J. C. podemos decir que se construye en Inglaterra el monumento de piedra más antiguo que se conoce en la actualidad.
En el año 4000 antes de J. C. ya se utilizaba la vela en Egipto y surgen las primeras ciudades en la zona de Sumer. También en esta fecha los sellos cilíndricos comienzan a ser utilizados como señales de identificación en el Oriente Medio.
Hacia el 3.500 podemos «colocar los siguientes logros: se inicia el cultivo de la patata en América del Sur; se inventa la rueda en Sumer; empieza a cultivarse el arroz en el Lejano Oriente y se domestica en China el gusano de seda; también se domestica el caballo en el Sur de Rusia. Los mercaderes navegantes egipcios comienzan a recorrer el Meditarráneo; y por último tenemos la primera constancia de escritura pictográfica en Oriente Medio.
Dentro ya de la Edad del Bronce, podemos decir que hacia el 3000, el bronce es utilizado por primera vez para la fabricación de herramientas a la vez que el arado se desarrolla fuertemente en Oriente Medio. En Egipto se inventa el calendario muy preciso basado en observaciones estelares.
Hacia el 2.800 antes de J. C. comienza a levantarse el más importante de los monumentos de piedra en Gran Bretaña: se trata del complejo megalítico de Stonehenge. También en estas fechas comienzan las construcciones de las pirámides de Egipto.
Podemos señalar que hacia el 2600 una gran variedad de dioses y héroes son glorificados en diversas epopeyas del Oriente Medio (es el caso de la epopeya de Gilgamesh). Hacia el 2500 antes de J.C. ya se utilizan los esquis en Escandinavia y van apareciendo ciudades en el valle del Indo.
Alcanzando el año 2000 antes de J.C, podemos afirmar que se generaliza por toda Europa el uso del bronce. En el Indo se domestican las gallinas y los elefantes, comenzando la cultura esquimal en la región del estrecho de Bering.
En 1500 antes de J.C. el hombre llega a las islas del Pacífico Sur gracias a utilizar un tipo de embarcaciones bastante perfeccionadas. Ya hacia el 1400 podemos afirmar que se inventa y usa el hierro en Oriente Medio. También hacia estas fechas aparece el primer alfabeto completo manuscrito en Ugarit, Siria. Coincidiendo con esta etapa, los hebreos introducen el concepto de monoteísmo.
Ya dentro de la Edad de Hierro, tenemos que hacia el 1000 antes de J.C. es domesticado el reno en el Norte de Europa y los fenicios desarrollan el alfabeto moderno.
Se empieza a propagar rápidamente el uso del hierro por toda Europa hacia el año 800 antes de J.C.; en esta fecha según la opinión de los estudiosos, Homero compone La Ilíada y La Odisea, mientras que en Asiria se construyen las primeras carreteras en base a un sistema o planificación.
En el año 700 antes de J. C, coincidiendo con la fundación de Roma, en China se inventa la carretilla.
Hacia el 200 antes de J.C. se componen los poemas épicos Mahabharata y Ramayana, cuya temática son los dioses y los héroes de la India.
En esta misma fecha se tiene documentado el invento de la rueda de agua en Oriente Medio.
Ya en el año cero comienza la era cristiana.
Nota.- En las imágenes, algo deficientes por el tiempo transcurrido y el soporte en que fueron realizadas las diapositivas (hacia mediados de 1980), los conocidos monumentos de Egipto y de Inglaterra.

jueves, 11 de diciembre de 2008

SOBRE LA ARQUEOLOGÍA ( y II )

El fruto que se espera con la prospección es el hallazgo de yacimientos, cuando se lle­ga a esté punto y se quiere seguir ampliando los conoci­mientos el siguiente paso es la excavación.

No todos los yacimientos lo­calizados son excavados, si­no aquellos que más intere­sen debido a su riqueza, a su edad o la rareza de los mismos.

La excavación

La excavación supone un trabajo delicado y difícil. Una excavación sólo puede reali­zarse una vez, el arqueólogo destruye parte o todo el yaci­miento con el fin de investigar­lo, así que debe extraer el mayor número de datos de su labor, anotando minuciosa­mente todos aquellos datos que la excavación le propor­ciona, ya que este registro de datos debería permitir poste­riormente recomponer en el laboratorio el yacimiento.

Antes de iniciar la excava­ción se procede a cuadricular la zona, para ayudar a regis­trar los datos, ya que todo res­to hallado se sitúa tomando las coordenadas horizontales (X y Y) y la vertical (Z), y al mismo tiempo para llevar un orden y tomar todo tipo de referencias.

Luego se procede al levan­tamiento de las capas de tie­rra, con ayuda de las herra­mientas adecuadas, extrayen­do los objetos en un orden, determinado por las diferen­tes capas de tierra (las cuales se denominan niveles o estra­tos), ya que cada capa es dis­tinta en composición y color. Este método se denomina Es­tratigrafía, y se basa en que las capas inferiores son ante­riores a las superiores, y que cada capa contiene restos de un mismo período.

Es, de esta manera, como podemos saber la antigüedad relativa de unos objetos con respecto a otros.

Los objetos hallados se pro­ceden a limpiar, inventariar y dibujar para su posterior estu­dio. Así mismo, se realizan di­bujos y fotografías de los objetos "in situ", también de las estructuras halladas y de todos los cortes estratigráficos de la zona.

En este proceso, que cons­tituye la excavación de un ya­cimiento arqueológico, no só­lo se recogen los objetos de industrias pasadas, sino tam­bién todo resto de deshechos alimenticios, carbones, mues­tras de tierra,... que se toma­rán con determinadas precau­ciones (medidas de higiene y asepsia), que luego nos per­mitirán datar el nivel de que han sido extraídos o averiguar otros datos como son el clima, fauna, o vegetación de la época.

Ciencias auxiliares

Una vez realizada la exca­vación y tomadas las mues­tras y objetos, estos se distri­buyen entre los diferentes es­pecialistas en cada materia, de esta labor interdisciplicar saldrá la reconstrucción de la vida en el pasado.

Los restos de tierra toma­dos son investigados a fin de estudiar los pólenes fósiles que se hallan en los mismos (ciencia de la Palinología), es­tos pólenes, mediante la reali­zación de un espectro políni­co, facilitarán la información del entorno vegetal en que se desenvolvía el hombre; y de estudiar la composición de esas tierras que también per­mitirán extraer datos del am­biente climático y aproxima­ciones cronológicas (ciencia de la Sedimentología).

De los restos de Huesos de animales se encarga el pa­leontólogo (ciencia de la Pa­leontología). Con este estudio podemos saber que animales son los que cazaba la pobla­ción y lo que comía, que tipo de fauna había y el tipo de clima, su territorio de caza

(bosque, pradera,...), si el ani­mal era doméstico o no, etc.

Los restos humanos los es­tudia el antropólogo (ciencia de la Antropología Física). A través de estos hallazgos puede llegar a averiguar el ti­po humano que habitaba el lugar, asi como el sexo, la edad, enfermedades que pa­decían...

Al laboratorio

Los restos de carbones se envían a un laboratorio donde medirán la cantidad de C-14 (Carbono 14) que aún tienen, y así averiguan la edad de la muestra. Este método no sólo se aplica a restos de carbo­nes, sino también huesos, conchas,... es decir cualquier materia orgánica. Se basa en que un isótopo radiactivo, de­nominado C-14 (Carbono 14), es asimilado por las plantas, mediante la fotosíntesis, de la atmósfera.

Los demás seres vivos lo adquirirán al alimentarse di­recta o indirectamente de las plantas. Cuando el ser vivo se muere, o se corta la planta, deja de recibir C-14 del me­dio, y el que tenía va despare­ciendo lentamente, esta de­sintegración del C-14 va a un ritmo medible, y analizando el C-14 que queda en los restos de un ser vivo podemos saber cuando murió. Este método es válido hasta los cincuenta mil años, aproximadamente, en que ya no queda nada de C-14, así que está siempre limi­tada su aplicación a muestras cuya antigüedad sea menor de esas cifras mencionadas.

Hay también otros métodos de datación del pasado, que sólo enumeraremos, como son: la dendrocronología, o análisis de los anillos de creci­miento de los árboles; método de potasio-argón, se mide la cantidad de restos de potasio que queda en la materia y permite datar cuerpos más antiguos que el C-14; de

Fluor;... etc.

También se pueden hacer análisis químicos y geoquími­cos de los suelos, que viendo la composición orgánica de los mismos se puede saber la aportación humana,...

La Etnología, o estudio de comunidades de régimen de vida primitivo, también nos puede ofrecer importantes modelos de interpretación de los materiales que hallamos en cada uno de los yacimien­tos estudiados.

Reconstruir

El arqueólogo con los datos que le facilitan todas estas in­vestigaciones, y con los datos que él mismo extrae de los objetos (su tipología, uso, téc­nica,...) y de la propia excava­ción (estratigrafía, situación de los restos,...), realiza un es­tudio de conjunto, e interpreta a continuación el yacimiento haciendo una reconstrucción del mismo.

Nota.- Vista de un momento en una excavación de un castro

SOBRE LA ARQUEOLOGÍA ( I )

En diversas ocasiones, publiqué referencias divulgativas sobre que es la arqueología y su problemática. Pienso que puede ser oportuno, dar en los dos siguientes comentarios, una visión global del tema y facilitar con ello, la difusión de esta ciencia, que aunque conocida por algunos, es muy desconocida por la mayoría del público en general y por eso, es en ocasiones, al dar informaciones relacionadas con la misma, pueden ser manipulados los datos que se aportan.
Pasemos pues a descubrir un poco el mundo de la arqueología:

La arqueología es una ciencia que nos ayuda a conocer diversos aspectos del pasado del hombre a través de sus restos materiales. Es­tos restos son reflejo del hombre y de sus actividades, es decir de su cultura y lo que ella conlleva: arte, sociedad, economía, religión, tec­nología,... El estudio de estos vesti­gios permite reconstruir, de la for­ma más fidedigna posible, como fue la vida del hombre en la anti­güedad en todos sus aspectos y su evolución a lo largo del tiempo. No es ésta una tarea nada fácil, ya que, normalmente, las huellas de sus actividades han quedado ocul­tas o, incluso, han desaparecido para siempre.

La labor del arqueólogo ha de ser la de buscar, como si de un , detective se tratase, todas aquellas pistas que puedan explicar como vivían las antiguas comunidades humanas, como se alimentaban, como construían sus casas o refu­gios, e incluso como pensaban.

Para la búsqueda de éstos vesti­gios el arqueólogo emplea diversos métodos, siendo el más importante la excavación de lugares donde el hombre ha desarrollado alguna ac­tividad y dejó muestras de su paso. A estos lugares, que pueden haber sido zonas donde el hombre habitó o fue enterrado, se le denomina yacimientos.

Prospección

Para la localización de estos ya­cimientos, normalmente cubiertos de tierra, se emplea el sistema de la prospección o búsqueda sistemáti­ca de los mismos.

La Arqueología cuenta con muy diversos métodos de prospección:

-Sobre el terreno, buscando lu­gares favorables para los determi­nados tipos de yacimientos, y fiján­dose en los indicios que aparezcan sobre la superficie del suelo (restos de cerámica, materiales de cons­trucción antiguos, formas especia­les del terreno,...).

-Toponimia, recogida a través de mapas o directamente sobre el terreno. Es de un gran interés ya que muchas veces los nombres de lugares llevan dentro de sí el re­cuerdo de antiguas construcciones o actividades. Por ejemplo, los nombres de Castro, Crasto, Moura, Cotorredondo,... suelen relacionar­se con antiguos poblados de la edad del hierro gallego; por el con­trario anta, mouta, arca,... suelen relacionarse con el mundo megalítico. Estos lugares a veces suelen tener algún tipo de leyenda o tradi­ción.

-Fotografía aérea, que a la vez que nos permite conocer la geogra­fía de una zona nos puede mostrar estructuras invisibles bajo el suelo, ya que los restos orgánicos o pé­treos provocan diferencias en el crecimiento de la vegetación que está sobre ellos.

-Otros métodos más sofisticados son: prospecciones electromagné­ticas, que nos permiten detectar objetos magnéticos bajo tierra (me­tal, restos alfarería...); prospección eléctrica, que detecta irregularida­des en el subsuelo; prospecciones geoquímicas; por sondeo,...

Pero a veces es el azar el que provoca que un yacimiento no sea conocido, bien debido a los agen­tes naturales: erosión marina, eólica o de los ríos; o de agentes hu­manos: abrir zanjas en el terreno, trabajos de laboreo, excavación para carreteras,... estas remocio­nes de tierra en ocasiones provo­can hallazgos fortuitos de materia­les que certifican la existencia de un yacimeinto arqueológico.

En la prospección no sólo nos interesa la localización de los yaci­mientos sino también el medio o entorno en que se hallan, anotán­dose todos los datos posibles so­bre el medio natural (datos geográ­ficos, geológicos, de vegetación, corrientes de agua,...) que nos pue­dan servir en una comprensión más clara de los medios de subsisten­cia, las relaciones y la distribución de las ocupaciones y manifestacio­nes humanas.

Topónimos alusivos a yacimien­tos y monumentos arqueológicos en Galicia

1.-Monumentos megalíticos

Amatirrado, Anta, Ante, Antela, Antes, Antiña, Antuña, Arca, Arcal, Arcela, Arcón, Arcuña, Arqueta, Arquiña, Arcapedriña, Cabana, Cam­pa, Capela dos Mouros, Casa, Ca­sa dos Mouros, Casia, Casiña, Casota, Casoupa, Celeros dos mou­ros, Cerco, Cercho, Circo, Combro, Cortexo, Cortellos dos Mouros, Cotarela, Cotarelo, Coito, Coto, Couto, Cova da Moura, Chousa, Chouso, Formigueiros, Forna, Fornalla, Fornelo, Forniño, Forno, Forno dos Mouros, Furna, Gurita, Hucha, Madorna, Madorra, Madorriña, Madorro, Madroa, Mama, Mamoa, Mamoela, Mamuiña, Mamuela, Mamo­la, Mandorra, Mamuxa, Maniola, Manuela, Matagueiro, Matueiro, Moderna, Modia, Modorno, Modorna, Modorra, Modorro, Montillon, Montiño, Morrada, Mota, Motagueiro, Mouteira, Mudia, Mudula, Mudu­ra, Orea, Pardantela, Parafita, Pedra Fita, Pedra Fixa, Fetón, Poza, Tomba, Tombaro, Tumba, Tumbadeiro, Tumbeiriña.

2.- Relativos a petroglifos

Pedra con riscos dos mouros, Dibuxos dos mouros, Cuadas dos mouros, Pedras escritas, Pegadas con pisadas dos mouros, Pegadas con pisadas da virxe, Pegadas con pisadas do cabalo de Santiago, Pe­gadas con pisadas de Santos, Pe­na escrita, Pena das ferraduras, Pe­na que fala, Pena das pegadiñas, Pena das pisadiñas, Pedra Moura, Laxe das rodas.

3.- Relativos a castros

Casa dos mouros, Casteleiro, Castelo, Castreliño, Castrelo, Castrillón, Castiño, Castrizan, Castro, Cirda, Cida, Cidadelle, Civida, Co­to, Cotón, Croa, Eidos dos mouros,

Eira dos Mouros, Fonte da moura, Fonte dos mouros, Minas dos mou­ros, Oleiros, Siradelle, Siradella, Si-vida, Sucastro, Suvida, Trascastro, Monte das Rodelas, Monte das croas, Roda.

4.- Relativo a restos romanos

Arcos, Baños, Barca, Brea, Cal, Caldas, Caldelas, Calzada, Camiño vello, Venella dos Mouros, Carreira Ancha, Carreira cova, Carreira vella, Carril, Camino do Lombo, Confurco, Curvanceiras, Estrada, Estra­da real, Hospital, Laxas, Lousadas, Lombo, Marco, Marcón, Marcos, Milla, Míllara, Muimenta, Parafita, Paredes, Paso, Penafita, Padrón, Padros, Parada, Paradela, Pardavedra, Ponte pedriña, Ponte vella, Portaxe, Porto estrada, Portovello, Pousa, Pousada, Pontevedra, Portaxe, Retorta, Rúa, Tribial, Trobio, Venda, Vendavella, Vereda, Vialba, Vieiro, Vila, Xeira.

(continúa en el siguiente comentario)
Nota.- En la imagen, vista de una "mámoa" de la necrópolis megalítica de Monte Penide (Redondela)