domingo, 8 de febrero de 2009

MÉTODO PARA EL ESTUDIO DE LOS YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS

Partiendo de la localización y característi­cas formales de un yacimiento arqueológi­co, debe de procederse a la descripción del mismo y sus estructuras, su relación con el medio geográfico que lo rodea y por último el análisis de los materiales arqueológicos encontrados en dicho yacimiento.

Ofrecemos hoy a los lectores de este blog, siguiendo la línea divulgativa que estamos llevando a cabo en los últimos comentarios, una sencilla metodología para el estudio de los yacimientos arqueológicos, basado en un interesante trabajo llevado a cabo por el arqueólogo y amigo, Dr. Francisco Burillo, quien dedicó varios años a la prospec­ción sistemática de yacimientos arqueoló­gicos y su estudio formal.

LOCALIZACIÓN DEL YACIMIENTO Y CARACTERÍSTICAS GENERALES

El primer acto a conseguir será el topónimo que hace referencia al yacimiento. En ocasiones existen dos o más que hagan alusión al mismo lugar, por lo cual se debe preguntar el motivo de dichas denomina­ciones. A continuación debe de situarse el nombre del pueblo a que pertenece el yacimiento así como a la comarca. Debe darse a conti­nuación las coordenadas geográficas, teniendo en cuenta que si bien la latitud es siempre igual, cualquiera que sea el mapa que se utilice, la longitud puede variar, pues bien es sabido que en la cartografía militar española (que es la más utilizada, hace años) se toma como punto de partida el meridiano de Madrid mientras que en la serie americana por ejemplo se toma el meridiano 0.

Se dará a continuación la cota altitud sobre el nivel del mar del pun­to más alto del yacimiento.

Se señalizará sobre un mapa a escala 1:50.000 ( u otro de menor escala, que se posee ) el punto exacto en que se encuentra enclavado el yacimiento.

Se deben de tomar puntos de referencia y orientación: relación de los lugares destacados que se observan desde el yacimiento y grados a que se encuentran tomando como punto de medida dicho yacimiento. Indicar el acceso al yacimiento por el camino más rápido. También se debe de indicar si dicho yacimiento fue excavado y las características de dichas excavaciones (director de excavación y año en que se reali­zaron, extensión de las mismas, conservación actual de la zona excavada...)

Debe de observarse la utilización o explotación actual del yacimien­to y las destrucciones o acciones no controladas que ha podido sufrir el yacimiento, bien por labores agrícolas, por canteras, por excava­ciones furtivas... También hay que señalar las posibilidades de des­trucción en el futuro, según información del propietario, vecinos del lugar, ICONA, IRYDA, etc.

Tomar el nombre, apellidos y dirección del propietario. Indicar los mismos datos para el descubridor del yacimiento, también poniendo la fecha de dicho descubrimiento, así como el método empleado para lograr dicho objetivo (procedente de los mapas catastrales, encuestas, prospección sistemática del lugar...)

Recoger las leyendas que existen en el pueblo referentes al yacimiento (su atribución a una época, existencia de tesoros...).

Por último ver la funcionalidad del yacimiento en la antigüedad (vi­lla romana, castro, torre medieval...) y si su identificación no pudiera ser exacta, su finalidad: exclusivamente defensiva, sin condiciona­miento militar, etc.

Poner la datación que presenta el yacimiento a partir de los datos ob­tenidos y la bibliografía referente al yacimiento. En el caso que los da­tos obtenidos sean conseguidos por prospección solamente, se plan­teará dicha datación como mera hipótesis.

DESCRIPCIÓN Y ESTRUCTURAS DEL YACIMIENTO

Estudio de la morfología: tipo de relieve sobre el que se asienta (co­to, montaña...) y área de él que ocupa. Orientación, dimensiones y forma del recinto. También habrá que ver la extensión en metros cua­drados que ocupa, pudiendo existir casos con límites precisos marca­dos por murallas, o hipotéticos, al no existir ningún límite ni constructivo ni topográfico, en este caso nos guiaremos por la dispersión cerá­mica y de los restos constructivos existentes.

Observar la potencia estratigráfica que hipotéticamente presenta, calculada al comparar la forma del relieve cultural y el artificial del yacimiento (la existencia de un lienzo de muralla o de un corte produ­cido por una cantera ayuda a ello). Indicar también el relieve relati­vo, esto es, la diferencia de altura entre la cota del yacimiento y la del medio ambiente que lo rodea. Ver las pendientes o gradientes de las laderas y accesibilidad de las mismas. Si posee foso observar su desa­rrollo longitudinal y realizar el perfil del mismo y anotar sus dimensio­nes. Si posee muralla tomar sus medidas relativas a la planta, espesor y alzado, observando el tipo de piedra empleada, así como su coloca­ción, trabación y unión de las mismas. Si existen dos lienzos de mura­llas indicar la distancia que los separa. Anotar otros desniveles que pueden indicar otras construcciones. Ver si existió otra ocupación posterior del lugar: ermitas, torres medievales...

EL YACIMIENTO Y EL MEDIO GEOGRÁFICO

Primeramente se pasará a realizar una descripción de la morfología del área geográfica en que se encuentra emplazado el yacimiento. Luego se señalará la visibilidad desde el mismo, esto es, los lugares que se vislumbran desde la cota más alta, indicando los que domina el yacimiento y los que lo dominan a él. Si existe un yacimiento próximo indicar si es posible una comunicación óptica entre ambos yacimien­tos. Estudiar el período geológico al que corresponde el yacimiento y composición litológica del mismo, así como la del medio geográfico inmediato. Ver los caudales de agua más próximos al yacimiento, bien sean naturales o artificiales (ríos, manantiales, pozos, cister­nas...) Anotar la vegetación actual que presenta el yacimiento, así como su fauna. Analizar la explotación actual del medio inmediato, indicando los tipos de cultivo y su rendimiento, especies ganaderas y áreas de pastos. También debe de indicarse si se recuerda otro tipo de explotación que en la actualidad no exista en la zona. Por último indicar los caminos más importantes que pasan cerca del yacimiento y si conducen a otros yacimientos.

ESTUDIO DE LOS MATERIALES DEL YACIMIENTO

Se procederá a identificar los materiales encontrados en el yaci­miento, realizando un inventario muy escueto de los mismos para que finalmente se pueda llevar a cabo un estudio exhaustivo de los mis­mos. Así se señalarán los tipos de materiales arqueológicos localiza­dos: vegetales (semillas...), óseos (indicando si son humanos o co­rresponden a animales), líticos (molinos, alisadores...), metálicos (escorias, piezas elaboradas, monedas...), cerámicos (a mano, a tor­no), vítreos...

Finalmente se debe de indicar el lugar en que se encuentran deposi­tados y el nombre de la persona que los ha estudiado o los está estudiando.

COMPLEMENTO GRÁFICO: DIBUJOS Y FOTOGRAFÍAS

En cuanto a dibujos o croquis del yacimiento podemos indicar que se pueden realizar los siguientes: topográficos del yacimiento y su área o bien detalles de aquel; planimetrías del desarrollo de los muros y mu­rallas, así como de otras estructuras visibles; y dibujo del algún corte estratigráfico localizado.

Las fotografías que pueden acompañar a este estudio del yacimiento arqueológico, pueden ser aéreas, de aspectos generales del mismo o del área donde se encuentra enclavado o de detalles del yacimiento y de sus materiales.

Nota.- Ilustran este comentario, dos fotografías correspondientes a dos monumentos megalíticos. Uno se encuentra sin excavar y se documenta por la forma que presenta sobre el terreno ( se trata, en concreto, de un túmulo megalítico del Monte Penide (Redondela) y el otro, ya está excavado y podemos ver su cámara y la coraza pétrea que la cubría ( corresponde al dolmen de Chan de Castiñeiras (Pontevedra).