miércoles, 14 de octubre de 2009

EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN LA VILLA ROMANA DE TORALLA. IMÁGENES INÉDITAS COMENTADAS (II)


LA PRIMERA ENTRADA

Ya en la campaña arqueológica de 1992, a base de sondeos, dimos con la primera entrada o puerta a una de las estancias de lavilla. Fue en el sondeo 19 y corrrespondería al acceso a una de las estancias más grandes y principales de la casa, el llamado "oecus".
En las fotografías podemos ver el momento en que se localizó: en una primera fase, con el derrumbe de ladrillos y tejas, que la tapa en parte y en la segunda, ya una vez excavado totalmente el sondeo.
Podemos observar un gran losa de granito, que sirve de umbral de puerta de entrada con rebaje longitudinal, para el ajuste de la puerta de madera, que posee varias cuñas de piedra en su zanja de construcción por su parte externa para darle mayor consistencia a la construcción. A su lado, otra piedra granítica de planta rectnagular dispuesta verticalmente, con un orificio en su extremo interior, nos hace pensar que podía servir de gozne de dicha puerta. Por el Naciente, se introduce dicho umbral en el corte extratigráfico del sondeo y hacia el Poniente coninía el muro. Fueron muy abundantes los ladrillos localizados en la zona central del sondeo, que presentó la estratigrafía habitual en todo este yacidmiento: una primera capa o nivel revuelto; la duna reciente que sella el yacimiento en su momento de abandono y luego de ser fuertemente arrasado para el aprovechamiento de los materiales de construcción; el nivel de funcionamiento de la villa ( inicio y fin ); y el último nivel, es el relleno sobre el que se asiente el piso o pavimento de la estructura.
Fue la primera y podemos decir, que también la mejor entrada conservada que se localizó durante todas las excavaciones, debido al arrasamiento que sufrió este yacimiento arqueológico, al ser abandonado de forma pacífica, para el aprovechamiento de las piezas de construcción que servirían para otras edificaciones en ese momento. Logicamente las materiales que más se apreciaban y se llevaban eran los buenos sillares trabajados y se dejaba las piedras de muros poco elaboradas.