martes, 13 de mayo de 2008

XOSÉ MARÍA ÁLVAREZ BLÁZQUEZ: EL PRIMER ARQUEÓLOGO DE VIGO

Aunque no nació en Vigo, ejerció de vigués y aunque no fue el primer arqueólogo que se interesó por temas relacionados con nuestra lejana historia, fue el único que durante toda su vida en nuestra ciudad, vivió entusiasmado la aventura de la arqueología y supo transmitir de forma muy adecuada la importancia de la misma, a las personas que por aquellas épocas consideraban a Vigo, como una urbe sin historia y producto de la expansión de la industria conservera catalana, en pleno auge a principios del pasado siglo. Hoy los numerosos hallazgos arqueológicos que se realizan continuamente en nuestra ciudad le dan la razón a esta persona, a la cual tuve la fortuna de conocer y aprender de ella.
Xosé María Álvarez Blázquez, fue para mi una de las pocas personas que podemos llamar humanistas, herederas del espíritu del Renacimento, la cual poseyó una extraordinaria inteligencia y sensibilidad para interesarse y saber diferentes materias y realizar estudios sobre las mismas. Ahí están sus trabajos de literatura, historia, arqueología,...
Como arqueólogo que soy me pararé un poco en este aspecto que el cultivó y del que dejó numerosos frutos, de lo que son muestra sus estudios publicados sobre este particular.
Estos trabajos arqueológicos abarcaron desde los remotos tiempos prehistóricos ( paleolítico inferior del Bajo Miño); a los inicios de la metalurgia ( cista calcolítica de Atios, Porriño ); la cultura castreña ( con el castro de Vigo e isla de Toralla, como máximos exponentes ) y finalmente la romanización de nuestra comarca ( hallazgo de la extraordinaria colección de estelas funerarias localizadas en la entrada de la calle Hospital y Pontevedra); sin olvidar las aportaciones que hizo a los estudios del Vigo Medieval en diferentes aspectos ( arte, historia,..). Todo ello compartiendo pluma con los mejores arqueólogos de la época, como pueden ser F. Bouza Brey o F. Acuña Castroviejo).
La labor callada pero constante de Xosé María, en Vigo, fue dejando al descubierto puntos en nuestra ciudad que denotaban un antiguo pasado, que sólo él, en esos momentos vislumbró y fue dejando huella en pequeñas anotaciones y que ahora a los arqueólogos les sirven de señal como la luz de un faro en medio de la noche.
Yo llegué a conocerle por medio de un recado que le transmití de parte de Fernando Acuña ( en esa momento uno de mis profesores en la Universidad de Santiago de Compostela ), relativo al libro que él estaba coordinando de forma admirable y que era el ya conocido de "Historia de Vigo" que vió la luz en 1980 y en el cual, además de supervisor era autor de varios capítulos. Creo que ese trabajo fue fundamental para el despertar "histórico" de Vigo y fue y sigue siendo la piedra básica del conocimiento del pasado de nuestra ciudad.
Luego vino la amistad mutua que nos profesamos y pude ver cada año que pasaba como cuanto más iba conociendo al estudioso del pasado, más se descubría la gran humanidad que podía transmitir, escuchándolo en una conferencia o en una conversación coloquial.
Sólo finalizar esta breve reflexión sobre Xosé María Álvarez Blázquez, en este año que institucionalmente la Xunta de Galicia, le tiene dedicado, señalando que a él le debemos ( entre otras muchas cosas) los arqueólogos y el ciudadano vigués, que hoy Vigo, poco a poco, tenga un gran pasado antiguo, reconocido en todos los medios de investigación, pues él fue el que puso sobre la mesa de trabajo de los estudios sobre la romanización de la península ibérica, la importancia de nuestra urbe en el proceso romanizador, que implicó un sustancial cambio en la vida de la gente de aquella época: desde cambiar de forma de vestir hasta la de hablar en otra lengua. La impresionante colección de estelas romanas, antes mencionadas y que fueron el origen de la actual sala de arqueología del museo sito en Castrelos, y la ponencia presentada por él, en el primer Congreso Nacional de Arqueología, que se celebró en Galicia, en 1953, así lo atestigua y son el origen de los múltiples y reiterados hallazgos romanos en la zona en donde se produjo ese espléndido hallazgo arqueológico, que Xosé María, ya en aquellos tiempos, valoró y divulgó debidamente.